Ayuda a curar enfermos de COVID-19 enfermera de Santa Cruz del Sur

Santa Cruz del Sur, 7 may.- Sin desearlo, la carrera que le adjudicaron a Jéssica García Hinojosa al terminar el preuniversitario fue la de Enfermería. Su objetivo era estudiar Medicina, pero cuando comenzó  lo que consideraba no era de su interés terminó por enamorarse de lo que hace dos años es su profesión.

En los inicios de las prácticas preprofesionales que realizó en el hospital militar Octavio de la Concepción y de la Pedraja de Camagüey , relató, la asustaba  la llegada de una persona con herida grande y sangrando o cuando otras acudían con falta de aire. Se acostumbró a esas y otras situaciones muy pronto, aseguró, en la medida que asistía los cuadros clínicos de cada aquejado.

Esta santacruceña, al graduarse,  fue ubicada a trabajar en la sala de terapia intensiva de la institución, luego es trasladada, comentó,  para la de medicina, hasta la llegada al centro hospitalario de los primeros casos infectados de COVID-19.

La comunicativa fémina es seleccionada para integrar el segundo grupo que atendería a los enfermos, conformado mayormente por colegas de otros hospitales agramontinos que no conocían en detalles las características del  “Octavio de la Concepción y de la Pedraja”.

A pesar de su juventud se le dio la responsabilidad de dirigir a un Clínico, un doctor especialista en Medicina General Integral, un Pediatra, tres enfermeros y una asistente de enfermería.

Los temores de infectarse del virus asaltaron varias veces a Jéssica. Ante la incertidumbre se impuso la hidalguía que caracteriza a las enfermeras cubanas. Ejecutó bien su misión, afirmó, en esta primera etapa, manteniendo a los infantes que le correspondió atender, estables y sin complicación alguna.

Confesó al periodista haber llorado muchas veces cuando sus pequeños pacientes expresaban sentirse mal, pero en la medida que se fueron recuperando afloraban sus sonrisas de agradecimiento. Uno de ellos, refirió, la llamaba la seño de los cachetes grandes.

Jéssica García Hinojosa, se encuentra tomando un descanso en su hogar junto a la familia que la adora. En breve la lugareña retornará a su quehacer en el Hospital Militar de La Ciudad de Los Tinajones. Con el protocolo higiénico sanitario establecido volverá, si es necesario, a ayudar sanar a pacientes de cualquier edad y sexo contagiados de la diabólica pandemia.