El zar del pop ruso reinó en Plaza Catedral Habanera

El zar del pop ruso reinó en Plaza Catedral HabaneraLa Habana, ene 25 .- Leonid Agutin, el rey del pop en Rusia, cumplió exitosamente  este sábado uno de sus más anhelado sueños, ofrecer un concierto en la que él calificara como la Isla de la Música.

Su primera presentación en Cuba tuvo lugar en la Plaza de la Catedral habanera  y contó con el privilegio de hacerlo junto a primeras figuras de la música cubana,  el instrumentista Orlando Valle «Maraca», la diva del Buena Vista Social Club Omara Portuondo, y el tresero mayor, Pancho Amat.
  
Los momentos iniciales de tensión fueron pasando, y ya a mitad de concierto Agutin había logrado esa integración músico–público tan necesaria para todo el que sube a una tarima a trasmitir su arte, sobre todo a un auditorio para él desconocido.
  
Nacionales rusos y cubanos presentes en el acogedor escenario disfrutaron, bailaron, se divirtieron y salieron complacidos al finalizar un espectáculo montado y ensayado en muy breve tiempo, pero que alcanzó buena integración y balance musical.
  
Intérpretes rusos y cubanos se unieron de forma magistral para que música y canciones de su propia autoría, e interpretadas en su idioma natal, llegaran, convencieran y fueran aceptadas por el  público,  en lo que mucho incidieron los arreglos y adaptaciones que les imprimió "Maraca".
  
Si el concierto en su conjunto fue todo un éxito, momento culminante resultó cuando Agutin, "Maraca", Omara y Pancho se unieron en una canción rusa concebida en Cuba titulada Darkness Night (La noche negra), interpretada en español, bailada, coreada y aplaudida por el público.
  
No menos emotivo fue el cierre con la pieza Cuba África, que concentra elementos de las culturas africana, española y árabe, y que contó además con la presencia de integrantes del Coro Nacional Infantil, dirigido por la profesora Digna Guerra.
  
Para ese gran hombre que ama a Cuba, a decir de Omara, y admirador de la música cubana, fue un gran momento en su carrera artística.
  
A Leonid le sobraban razones para estar nervioso antes del soñado concierto; mas ahora le sobran razones para sentirse satisfecho. (AIN)