La historia de un Caribe unido

La historia de un Caribe unido
Muchas veces los proyectos devienen empeños que no pasan de ser sueños. Pero cuando anidan en las mentes de individuos con el don especial que ilumina a los grandes, pasan al mundo material y se convierten, por su alcance y beneficios, en inmensas obras.

Eso justamente es lo que ha pasado con el mecanismo Cuba-CARICOM, que ya cumple 12 años.

El empeño no quedó sólo en las ideas del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, y en los anhelos o aspiraciones de los mandatarios de la Comunidad del Caribe.

Fue el ocho de diciembre de 2002 que, reunidos en La Habana, todos decidieron crear un ente regional que se reuniese cada tres años y declararon la fecha como el Día de Cuba y CARICOM.

La efeméride marcaba el momento en que, 30 años antes, en 1972, cuatro naciones caribeñas: Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago, establecieron relaciones con La Habana en desafío al cerco de aislamiento diplomático y político impuesto por Estados Unidos contra Cuba en todo el continente americano.

Creada con claro empeño integracionista, las partes deben en cada encuentro profundizar en el diálogo y revisar la cooperación entre sus miembros.

Asimismo se determinó que luego de cada cumbre de dignatarios del bloque, los cancilleres se reunirían 18 meses después para intercambiar sobre los temas de prioridad para la región del Caribe.

De ahí en adelante, las sedes de la cita se sucedieron en Bridgetown, Barbados, la segunda en el 2005; y la tercera en Santiago de Cuba, en el 2008; en tanto la cuarta tuvo como anfitriona a Saint George, Granada, en 2011.

A partir del encuentro de La Habana en 2002, la mayor de las Antillas y la CARICOM lograron un esquema de relaciones económicas y políticas sustentado en la solidaridad, la cooperación y la complementación.

El mismo deviene referente para propósitos integracionistas mayores de América Latina y el Caribe, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), ente que se ha beneficiado de su impulso unificador.

La cooperación en educación, salud, energía, agricultura y otras esferas de beneficio social, y en los problemas medioambientales que afectan el mundo y en especial el área caribeña; así como también las acciones para contrarrestarlos, han estado presentes en el quehacer del mecanismo desde su surgimiento.

Una constante ha sido la acción solidaria y totalmente desinteresada de Cuba hacia las 14 naciones libres integrantes del CARICOM, aunque antes de su fundación el territorio cubano venía prestando su ayuda a algunos de esos Estados, principalmente en la esfera de la Salud.

Un ejemplo palpable de ello lo ha sido la formación de recursos humanos en este campo, y en tal sentido desde su creación por Fidel Castro, en noviembre de 1998, la Escuela Latinoamericana de Medicina ha graduado a 24 mil 486 médicos de 86 naciones.

Decenas de ellos procedían de las islas caribeñas, a las cuales retornaron a prestar sus servicios.

La cooperación médica cubana con Haití, la más empobrecida nación del hemisferio y una de las más desfavorecidas del orbe, comenzó en 1998 y luego de fundado este instrumento intrarregional se ha reforzado.

El empeño médico cubano ha sido incrementado luego del devastador terremoto del 12 de enero de 2010, y contribuye a que actualmente totalicen 11 mil 327 los colaboradores cubanos de la Salud que han pasado por allí.

En reciente entrevista concedida al diario Granma, después de definir a Cuba como “un líder natural de la región”, el Primer Ministro de Haití, Laurent Lamothe, consideró sumamente importante para los países del área trabajar juntos, y luchar por un futuro común para mejorar las condiciones de vida de sus pueblos.

Se trata de una meta que se ha ido consolidando por la unidad entre Cuba y la Comunidad del Caribe y ya es una alianza que se vislumbra por encima de los tiempos. (Por Miguel Maury Guerrero/ AIN. Foto: Archivo)