Reclamo por desarme nuclear fortalecido en Argentina

Buenos Aires. -El reclamo por un efectivo desarme nuclear y la tangible proscripción de ese tipo de armamento salieron fortalecidos de Argentina, luego de dos recientes reuniones sobre estas cuestiones vitales para la salvaguarda de la humanidad.

Buenos Aires fue la sede, con el auspicio del gobierno argentino, de la reunión el 20 de agosto de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que actualmente preside Cuba, y dos días después de la la Conferencia General del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Opanal).

Ambas tuvieron como sede el Palacio de San Martín, de la Cancillería local, con la participación de delegaciones de 33 países.

En el cierre de la cita de Opanal, la presidenta Cristina Fernández hizo un enfático llamado a preservar el Atlántico Sur libre de armas atómicas, ante las maniobras del Reino Unido de utilizar a las Islas Malvinas como base militar.

"El Atlántico Sur es una región de paz con diversas historias y realidades y sin embargo coexistimos pacíficamente y sin agresiones", destacó la mandataria y reclamó mantener el área como una zona de paz y libre de medios de exterminio masivo.

"Uno de los miembros de la OTAN, Gran Bretaña, sigue ocupando posiciones coloniales en nuestras islas Malvinas y no respeta las resoluciones de las Naciones Unidas", se quejó la presidenta.

Y denunció que "se insiste en seguir armando las islas frente a un país que ha mostrado su vocación pacífica y que además no cuenta con el poder ofensivo para hacer frente al poderío británico".

"Es hasta un tema de sentido común, no hay intención de agresión con nadie, sin embargo se insiste y se envían submarinos nucleares al Atlántico Sur, una región completamente desnuclearizada", advirtió.

Un par de horas antes el representante cubano, Rodolfo Benítez, recalcó que la única manera de garantizar que la humanidad no sufrirá nunca más el terrible impacto de las armas nucleares es su prohibición y eliminación total.

"El desarme nuclear no puede continuar siendo un objetivo continuamente pospuesto y relegado", dijo el subdirector de Asuntos Multilaterales de la Cancillería cubana, y exhortó a la Opanal a fijarle plazos concretos para su implementación completa, verificable, irreversible y transparente.

La Conferencia General de Opanal, que por primera vez se celebró en Argentina, insistió en asegurar la ausencia de armas nucleares en la zona de aplicación definida en el Tratado de Tlatelolco, la cual abarca toda América Latina, contribuir a la no proliferación de esos medios de exterminio masivo y promover el desarme general y completo.

Además, exigió el uso exclusivo con fines pacíficos del material y las instalaciones atómicas sometidas a la jurisdicción de las partes, al tiempo que instó a prohibir e impedir el ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier medio, de todo armamento nuclear.

En lo que resultó una exhortación común, el delegado cubano alertó en su intervención ante la Conferencia General de la Opanal que "la humanidad sigue estando en grave riesgo de ser aniquilada, dada la existencia de más de 17 mil armas nucleares".

Sólo el empleo de una parte ínfima de ese enorme arsenal tendría consecuencias catastróficas para nuestro planeta y los países, no importa su ubicación geográfica, advirtió.

Sostuvo, a su vez, que con los cuantiosos recursos que hoy se dedican a armamentos, incluyendo los atómicos, se podría combatir la pobreza extrema que padecen mil 400 millones de personas en el mundo.

Además -aseveró- se podría alimentar a los más de mil 20 millones de hambrientos que existen en el planeta, evitar la muerte de los 11 millones de niños que cada año fallecen por hambre y enfermedades prevenibles, o enseñar a leer y escribir a los 759 millones de adultos analfabetos.

Dos días antes, la reunión de la Celac, con la asistencia de representaciones de los 33 Estados miembros que la integran, adoptó una trascendente declaración a favor del desarme nuclear, la cual la ubica a la cabeza de este reclamo mundial, a juzgar por delegados participantes.

El importante documento insta a los países del mundo a "sumarse a los esfuerzos de la comunidad internacional para avanzar hacia la negociación de un instrumento universal jurídicamente vinculante que prohíba las armas nucleares".

Considera, además, el desarme nuclear completo y verificable como una acción de la "más alta prioridad" e insiste en que la única garantía contra el empleo o la amenaza del uso del armamento atómico es su total eliminación.

En otros de sus puntos, la declaración reitera que el empleo o amenaza del uso de armas nucleares "constituyen un crimen contra la humanidad y una violación del derecho internacional".

A su vez, exige a los Estados que poseen ese armamento a brindar "garantías inequívocas y jurídicamente vinculantes de no usar ni amenazar con el uso de esas armas".

Asimismo, demanda a los gobiernos de esos países "eliminar la función de las armas nucleares de sus doctrinas, políticas de seguridad y estrategias militares, o como enfoque prospectivo para el manejo de conflictos".

Como actual presidente de Celac, Cuba presentará la Declaración de Buenos Aires el próximo 26 de septiembre, como una posición común de este mecanismo regional, ante una reunión de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, la primera de su tipo en la historia de esa organización internacional.(PL)