Trabajo por cuenta propia, pero con orden

El trabajo por cuenta propia significa estrategia clave dentro del ajuste estructural de la economía cubana, pero su implementación no puede convertirse en daño para la imagen de las ciudades.

Es por eso que a partir de ahora, toda actividad no estatal deberá estar aprobada por las direcciones provinciales y municipales de Planificación Física, previamente con la presentación de la documentación técnico-legal que se establezca para tal fin.
  
Según Antonio Simón Sánchez, especialista de esa entidad en Centro Habana, la nueva forma de gestión podrá permitirse en portales privados, pero con elementos temporales y desmontables los cuales se retiren al terminar el horario establecido de ventas.
  
Particularmente en el caso de las vías y arterias principales, los cuentapropistas tienen la posibilidad de vender sus productos en el interior de las viviendas, medida a la que se han sumado la mayoría.
  
Pero, ¿por qué nace el desorden?   
Con la apertura del sector no estatal, muchos cubanos abrieron sus negocios sin preocuparse por el orden de la ciudad, convirtiéndola en un carnaval fuera de época.
  
Aunque esas personas tuvieron gran responsabilidad, no fueron las únicas culpables. En los procedimientos para formar parte de la nueva modalidad de empleo, no se incluyó de manera obligatoria la consulta con Planificación Física. 
  
“El proceso lo rectoraron la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) y la Dirección de Trabajo y Seguridad Social”, aseguró Antonio Simón Sánchez.
  
Ivis Menéndez Cuesta González, subdirectora de Urbanismo del Instituto de Planificación Física, comenta: “cuando se apruebó la gestión del trabajo por cuenta propia no se amarraron todos los eslabones que intervenían en ese proceso. Se obvió a este organismo”.
  
Por su parte, durante la reciente sesión ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, su presidenta, Marta Hernández Romero, expresó que los problemas surgidos fueron por las propias contradicciones entre las entidades administrativas.
  
Ello propició que los cuentapropistas solo consultaran para casos puntuales a la entidad encargada de dirigir, regular, realizar y controlar el ordenamiento territorial y urbanístico. Por ejemplo, con vistas a la ubicación de un cartel, toldo o ante el interés de transformar alguna fachada.
  
“Los vendedores de bisutería, mientras no debieran realizar alguna modificación, no tenían que recurrir a nosotros”, refiere Simón Sánchez.
 
“Hasta que las direcciones de Vivienda y Planificación Física no analizaron en conjunto la situación, no pudimos encausar el problema”, dijo ante los delegados de la Asamblea Provincial  del Poder Popular, Marta Hernández Romero.
  
Por suerte, la armonía del desorden se destierra ya en varias zonas de la capital. Quienes caminen por Carlos III, podrán admirar el cambio favorable en las fachadas de sus edificaciones.
  
Es una de las arterias principales de la ciudad donde las actividades no estatales se han trasladado hacia el interior de las viviendas.
  
Susana Acea Ferry, presidenta del Poder Popular en Centro Habana, asegura que hicieron un análisis individual y detectaron que en la mayoría de los casos había violaciones en los procedimientos.
  
Sin embargo, “todavía no está sistematizado el método empleado en el municipio”, acota.
  
La identidad cultural cubana no solo la integran la música, las creencias religiosas, la alimentación, la manera de vestir…, sino también el entorno en general. 
  
Muchas de nuestras construcciones constan de valores arquitectónicos, contextuales, históricos y culturales, que las hacen atractivas a los ojos del cubano y de cualquier  visitante foráneo. Preocuparse por su protección, es labor competente a todos por igual. (AIN)