Donde se decide la vida

Donde se decide la vidaObservar hoy los acontecimientos internacionales que se desarrollan en materia de derechos humanos, soberanía nacional, agresiones imperialistas, y lucha del hombre por la defensa y conservación de su especie, resulta paradójica y adversa.

Parece realmente que lo que pasa hoy en el mundo ha sido sacado de uno de esos filmes fantásticos o de ciencia ficción, donde un individuo o un grupo reducido, toman sobre sus hombros el derecho de salvar al mundo de un plaga devastadora de una enfermedad extraña, o del ataque sorpresivo de criaturas extraterrestres que ponen en peligro la vida del planeta.

Y es que vemos hoy a un grupo reducido de personas, con un individuo a la cabeza, en busca de peligrosos enemigos de la paz y tranquilidad del mundo, y que supuestamente ponen en peligro la seguridad nacional de algunas naciones.

Es el caso de estos señores norteamericanos, con su presidente a la cabeza, que se reúnen con cierta frecuencia para analizar las vidas y trayectorias de quienes piensan son adversarios potenciales de la nación norteña y de la paz global.

Ya existe una lista, que recoge a un sinnúmero de contrarios de la llamada democracia norteamericana, muy a lo estilo de la era del período macartista de los años 50 y 60 del siglo pasado.

Todo el que huela a progreso social, a libertad, a independencia, a revolución, es enemigo del gobierno de los Estados Unidos, de su cúpula militar, de sus congresistas, senadores y grandes empresarios.

Las noticias son dadas por la prensa mundial, y hoy son el reflejo de las intenciones presidenciales de llevar adelante las ejecuciones mediante un sofisticado programa de drones, o aviones no tripulados, en naciones como Yemen, Somalia y Pakistán. Y para todo esto se aduce que tales asesinatos con los drones pueden minimizar las muertes de civiles.

Como dije anteriormente, parece una película de ciencia ficción, aunque creo que es mucho más macabra. Y ahora me surgen algunas interrogantes: ¿Tales aviones no tripulados tendrán capacidad de discernir entre objetivos escogidos y la población civil?

¿O será como el Pentágono ha dicho en innumerables ocasiones, que las muertes de civiles inocentes forman parte de los daños colaterales?

¿Quién ha dado al gobierno norteamericano la atribución de poner orden en el mundo?

¿Con qué derecho andan por todo el planeta introduciendo sus códigos de vida y su política hostil de hegemonía y prepotencia?

Una vez más se pone de manifiesto el verdadero rostro de los políticos y la política norteamericana respecto a otros pueblos, a otras personas, que por costumbre más que por razones llaman terroristas, y que sin equívocos se disponen a eliminar, sin importar la opinión mundial.

El tercer milenio nos convocó a los seres humanos a trabajar y construir una vida mejor, a colaborar mancomunadamente para hacer de la Tierra un lugar habitable, donde el hombre perdure en armonía con la naturaleza, y se asegure el porvenir de las generaciones futuras. Pero por desgracia, aún hay algunos por ahí que pretenden llevar el mundo a la hecatombe, como si se tratara de una película fantástica, o un juego de computadores de la guerra de las galaxias, donde con apretar un botón se decide la vida. (Hugo Betancourt Mayoral/ Radio Santa Cruz)