Manos femeninas hacen el milagro del Habano

Juana, Caridad, Milagros, Lucia o Sonia son nombres comunes de trabajadoras de la fábrica El Laguito, única en su tipo en Cuba, que confecciona a mano los famosos tabacos Cohíba.

Esta marca resulta el estandarte de la Corporación Habanos S.A., fue creada en 1966 y durante mucho tiempo estuvo destinada únicamente como regalo a las personalidades de gobierno, nacionales y extranjeras.

Desde 1982, año en que se presenta en diferentes países, Cohíba está disponible para poder ser disfrutada por los fumadores más exigentes del mundo en cantidades limitadas.

Una de sus avezadas torcedoras es Elsa Alayo Romero, con más de dos décadas de experiencia en la actividad y quien aseveró a la AIN que entró a laborar allí a través de un curso de capacitación que se ofrecía inicialmente a familiares de ese centro capitalino.

Alayo Romero recordó de aquel entonces las largas jornadas de labor y horas extras trabajadas para poder cumplir con los compromisos pactados con las exportaciones y los clientes.

Actualmente las normas productivas son altas, pero mucho más pequeñas que en esos años; hoy, el tabaco Premium tiene un alto precio en el mercado internacional y todo lo que se hace está previamente contratado con antelación.

Señaló que en la galera las torcedoras elaboran las diferentes vitolas, siendo las manos, la tabla, la chaveta, la guillotina, goma vegetal (sin sabor ni olor), la prensa, los moldes y, sobre todo, su habilidad y experiencia, sus únicas herramientas de trabajo.

Explicó que en la confección de un Cohíba se emplea una selección de las cinco mejores Vegas Finas de Primera, de las áreas de San Juan y Martínez y San Luis, en la zona de Vuelta Abajo.

Manifestó que existe un equipo de supervisores en la fábrica que examina diariamente el trabajo de cada torcedor.

La hoja de capa debe ser limpia para que llegue al torcedor en las mejores condiciones posibles y cuando vaya a la escogida no haya que resagar tantos tabacos ya elaborados. La exigencia es muy alta.

En el control de la calidad juegan un papel decisivo los jefes de brigada, los cuales miden el grueso o el largo de cada uno de los puros que se están elaborando en cada puesto.

Cada fábrica posee, además, su propio equipo de catadores especializados que degustan los Habanos y los evalúan de acuerdo con un sistema de puntuación que maneja parámetros como el tiro, la combustibilidad, el aroma, el sabor, la fortaleza y la calidad del Habano en general.

En la actualidad Cohíba exhibe las líneas Clásica, la 1492, Siglo VI, Maduro y Cohíba Behike, esa última lanzada en 2010 y devenida en la más exclusiva de las marcas de Habanos. (Por William Fernández Jiménez, AIN)