La Jazz at Lincoln Center cumplió otro sueño en Cuba

La Habana, 12 sep.- En menos de un año integrantes de la Jazz at Lincoln Center Orchestra (Lcjo), de Nueva York, repitieron su viaje a la isla para cumplir una semana de intercambios. En el curso de esta, impartieron clases magistrales a estudiantes de las escuelas de música y ofrecieron un concierto en un teatro capitalino como cierre de la gira.

Esta vez los acompañaron luthiers y miembros del proyecto H2H (Horns to Havana / Metales para La Habana,) que donaron instrumentos para cuatro orquestas de jazz.

La primera visita de la Lcjo ocurrió en octubre de 2010, cuando la orquesta, dirigida por el famoso trompetista Wynton Marsalis, ofreció una serie de conciertos calificados de "históricos" por la prensa local, e impartieron talleres a estudiantes de escuelas de música con quienes luego compartieron el escenario del habanero teatro Mella.

Liderado por el contrabajista de ascendencia puertorriqueña, Carlos Henríquez, el grupo que viajó en esta oportunidad lo conformaron varias figuras que repitieron la experiencia cubana: el saxofonista y clarinetista Víctor Louis Goines, el trombonista Vincent Ramal Gardner, y el baterista Ali Jackson.

Como lo hicieron antes, compartieron con instrumentistas de la escena insular y alumnos que volvieron a vivir en los talleres una inolvidable experiencia en el plano espiritual y artístico. Sin dudas, estos músicos manifestaron una vez más que poseen el don de unir el talento y la sensibilidad humana.

En esta ocasión diseñaron un repertorio compuesto por clásicos del jazz y temas de la autoría de miembros de la banda, entre ellos Nine o Cloe de Carlos Henríquez y Hurry Up, de Ali Jackson.

Durante el concierto llevaron adelante un programa en el que descollaron títulos como Round Midnight, de Thelonious Monk, Angelica, de Duke Ellington y John Coltrane, clásicos del jazz que desarrollaron con increíble solvencia interpretativa.

Especial dimensión cobraron el ejercicio musical de Carlos Henríquez, quien ha sabido descifrar hasta el más íntimo misterio del contrabajo, y Ali Jackson, un intérprete que se divirtió sobre el escenario como un niño mientras respaldaba el diseño de las piezas.

Con la misma altura estilística brillaron el trombonista Vincent Ramal y el saxofonista Vincet Goines, al pasar de los paisajes de mayor contención hasta las cumbres interpretativas.

También alcanzaron planos estelares la saxofonista Erica Von Kleist, el pianista Robert Rodríguez y el trompetista Michael Rodríguez, dos hermanos de origen cubano ubicados en la primera línea del jazz latino en Nueva York.

Las bazas de estos tres músicos para imponerse recayeron en su capacidad para acentuar la exposición del ensemble desde una perspectiva muy propia y un notable despliegue interpretativo que aportó mucho al lenguaje colectivo del grupo.

Casi en los finales llamaron a una selección los instrumentistas de prestigio en el ámbito local: los trompetista Yasek Manzano y Cali Rodríguez, el pianista Alejandro Falcón, la flautista Evelyn Suárez y los saxofonista Ernesto Vega, Michael Herrera y Emir Santa Cruz, entre otros.

El cierre fue por todo lo alto cuando todos los músicos compartieron el escenario para mostrar los estrechos lazos de unión entre el jazz cubano y estadounidense, en un concierto calificado por el contrabajista Carlos Henríquez como otro sueño hecho realidad. (PL)