Beso para un clavel verde olivo

Beso para un clavel verde olivoLa mochila de Odelquis reposa con la carga necesaria, no hace falta más que lo indispensable para entregarse al deber sagrado de la patria. Quedarán en la retaguardia los compromisos que otros deberán acometer con ternura confabulada, ante el pedido maternal, amoroso y revolucionario.

En hora buena la citación, la respuesta afirmativa, tal vez con una lágrima breve por la emoción. Separarse no será distanciarse, es ser más fiel a lo conquistado y lo que está por conquistar. Es demostrar que mujer no es sinónimo de debilidad, es entrega infatigable cuando se dice: Todo por la Revolución.

“Me llamaron a prepararme para la defensa de la patria, serán 6 meses dedicados al Servicio Militar Voluntario Femenino, pilar del trabajo político ideológico en la concepción de la guerra de todo el pueblo”.

Odelquis Cervera Rodríguez, forma parte de la Dirección Municipal de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en Santa Cruz del Sur, labor que ha realizado con la misma dedicación que brinda a su pequeño Alejandro y a su cónyuge. “Mi esposo fue 7 años cuadro en la UJC, está consciente de la doble tarea que le corresponde realizar ahora en el hogar. El niño requiere de esas numerosas atenciones que tiene ahora que proporcionarle en mi ausencia".

El pionero de primer grado sonríe con la pena al descubierto, asienta con su cabeza, embellecida por ojos cargados de suavidad, desea aprender todo lo que a su mami le enseñen en este periodo, para el día de mañana contribuir también como soldado de fila.

Todo queda asegurado, ahora marcha confiada, con la mirada puesta en las trincheras que va a defender, a prepararse sin dar cabida al agotamiento. Es dichosa, porque es buena. “Tengo como paradigmas a Ana Betancourt de Mora, Celia Sánchez Manduley, Vilma Espín, y todas las mujeres cubanas que desde la manigua hasta hoy han entregado todo por esta Isla liderada por Raúl y Fidel”.

Las clases de tiro, dinámicas defensivas, objetivos tácticos, alarmas de combate, entrarán ahora en la vida de esta digna fémina santacruceña. “Ya otras muchachas de este municipio cumplieron con esta cita, ahora me corresponde dar el paso al frente, pero siempre habrán otras compañeras que aprenderán a tirar bien”.

La esencia de un beso llena de vigor al clavel, que ahora vestido de verde olivo pone su mochila al hombro y parte. Deja el perfume de su dignidad en la cama destendida, el fogón humeante, los mimos en la pañoleta azul que con honra lleva un pionero moncadista, el abrazo para unir pechos, y decir hasta pronto a la joven mujer soldado que parte.

Santiago SantaCruz (Cronista Unión de Historiadores)
Cortesía para Radio Santa Cruz
Enero/ 2010