Las últimas mentiras de Bush

Las últimas mentiras de BushSi lo dejan hablar un rato más en su última conferencia de prensa como presidente, el casi fantasmal George W. Bush es capaz de decir que su gobierno fue el de mayor éxito en la historia de Estados Unidos.
   
¿Qué piensa usted? A George W. eso lo tiene sin cuidado. A él se le ocurrió comparar ante los periodistas su administración con la de Abraham Lincoln, el mandatario que proclamó el cese de la esclavitud en EE.UU.
   
Las matanzas de iraquíes y afganos, las torturas, la corrupción, las mentiras de Estado, los fraudes de las grandes transnacionales, la despreocupación por los habitantes de Nueva Orleans cuando el huracán Katrina y otras barbaridades fueron duramente condenadas dentro y fuera de ese país.
   
Lo repudiaban a él y a Condoleezza Rice. La gente se mostraba indignada por las acciones de desprecio de Washington hacia la vida de los pueblos y la soberanía de gobiernos y naciones.
   
Pero W. Bush se molestó cuando le insinuaron que el prestigio moral de USA disminuyó mucho bajo su mandato.
   
En el encuentro con la prensa que ha cubierto sus actividades durante ocho repudiables años, el Presidente saliente no se dignó en presentar excusas por las barbaridades cometidas, sino simplemente se quejó no se pudieran encontrar en Iraq las armas de exterminio masivo, pura invención para justificar la agresión a esa nación árabe.
   
Si se analizan las meteduras de pata de la Casa Blanca desde que Bush la ocupó, se podrían señalar muchas, como el fracaso total en la atención a los problemas sociales de los norteamericanos.
   
Además, el Presidente fue el hazmereír del mundo casi cada vez que abría la boca por sus incoherencias, errores gramaticales y confusiones mentales.
   
Bush lega a su sucesor Barack Obama la debacle económica y el mal uso de los recursos destinados a paliar la crisis.
   
Una comisión de legisladores reveló partes de un informe en el cual no existen cuentas claras sobre los 700 mil dólares que se deben dedicar a socorrer a las empresas, sobre todo a los bancos.
   
La sola frase copiada por las agencias basta para subrayar la responsabilidad de Bush: "… parece haber brechas significativas en la capacidad del Departamento del Tesoro para rastrear adónde han ido a parar cientos de miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes".  (Por Joaquín Rivery Tur/ AIN)