Los libros salvadoreños dejaron un recuerdo perdurable en Cuba

Los libros salvadoreños dejaron un recuerdo perdurable en Cuba La Habana, 25 feb. – El stand de El Salvador, abierto por primera vez en la feria del libro Cuba 2011, dejó un grato recuerdo en los habaneros con sus atractivas ediciones y el regalo final de los tres tomos de la poesía de Roque Dalton.

La obra de Dalton tiene una especial significación para los cubanos y está teñida de nostalgia para quienes compartieron con el versos y aspiraciones en los años 60, cuando vivió en Cuba, donde anudó lazos de amistad imperecedera, de comunión de ideales con poetas que entonces empezaban a amasar sus sueños como Silvio Rodrígeuz y Guillermo Rodríguez Rivera.

Su poesía desde entonces nodejó de despertar incitaciones, permanecer viva por obra de textos como Taberna y otros poemas, publicado por el Fondo editorial de Casa de las Américas, pero los tres volúmenes del stand salvadoreño trajeron consigo el aroma der su patria, cuyo destino llevaba sobre sí como centro de su derrotero.

Visitado durante todos los días de la etapa habanera de la feria, que ahora transita en su recorrido del occidente al oriente de la isla, los 70 títulos del stand, a cargo de la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) de ese país centroamericano, eran una invitación permanente.

Llamó la atención, sobre todo,la armonía y elegancia del diseño, la esmerada impresión de los libros, la inteligente selección de colecciones y obras que abarcaron autores clásicos y noveles; historia, sociología, economía, estudios sobre la lengua y las civilizaciones aborígenes, cuadernos de música autóctona.

En suma, textos imprescindibles para asomarse a un país desde la ventana abierta por la letra impresa, reveladora de su espíritu, su imaginario y acervo.

Mención aparte merecen las propuestas de literatura infantil, agotadas en tiempo record: Sol de cariño, una antología poética concebida para niños y niñas y Los juegos que jugamos 1 y 2.

El coordinador del sello DPI de la secretaría de Cultura de la presidencia, Gonzalo David Piñeda, calificó de honor la oportunidad de participar en la feria cubana, a raíz de la reanudación de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Me sorprende, dijo, lo fácil que es acceder a los libros en la isla -a la que El Salvador debe tanto en aportes culturales, de salud, deportivos. Me conmovió la libre iniciativa de los niños que buscan por sí mismo lo que quieren, su literatura sus libros, sin tutela alguna de sus padres. Ha sido una experiencia muy fuerte para mi, comentó.

Entre los libros de mayor reclamo, citó la novela Baile con serpientes, de Horacio Castellanos Moya, y los números 1 y 2 de la revista de Cultura dedicados a monseñor Arnulfo Romero.

Muchos lectores indagaban sobre textos de nuestra hitoria más reciente. Será una meta para la feria de 2012, a la que esperamos volver para continuar ese intercambio cultural iniciado ahora, concluyó.(PL)