Sionismo: peligro arropado

Sionismo: peligro arropadoLos medios al servicio de Washington y sus aliados tienen la costumbre de trasladar a otros las pústulas propias.
 
Así, mientras se planea y se impulsa la pretendida destrucción de la nación iraní porque sus autoridades decidieron asumir el uso pacífico del átomo para producir energía, la verdadera carrera nuclear de Israel, el socio número uno de la Casa Blanca a escala global, se mantiene tras bambalinas desde sus inicios hace ya unas cuatro décadas.
 
Como ha denunciado el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, el peligro de guerra en su variante atómica es hoy riesgo verídico en el Asia Central y el Medio Oriente, y no porque Teherán resulte un peligro inminente ni ogro protector del terrorismo, como suele definírsele por ciertos intereses occidentales.
 
La contingencia nuclear proviene, eso sí, de las armas de asesinato masivo en manos de los Estados Unidos y el régimen sionista, coaligados desde siempre para asegurar al imperio yacimientos energéticos, rutas petroleras y bases inmediatas a Rusia y China, a las que estima sus oponentes de primer grado.
 
En esa coalición maldita, el estado sionista cumple el rol de gendarme contra los intereses, aspiraciones y legítimos derechos de las naciones árabes y musulmanas.
 
Se explica entonces que, como reza el sitio Web Mundoarabe.com, la Comisión de Energía Atómica Israelí fue fundada en 1952 a solo cuatro años de la creación de la nación judía e incluida en el Ministerio de Defensa; que los científicos israelíes se entrenasen en Occidente; y que se firmaran acuerdos de cooperación nuclear con Francia, en 1953 y con Estados Unidos, en 1954.
 
No obstante, el secreto fue celosamente guardado. No fue hasta 1986 que las sospechas de que los sionistas se hacían de armas atómicas encontró confirmación relevante cuando el científico judío Mordechai Vanunu reveló al Sunday Times la existencia del programa nuclear militar israelí, lo cual le costó ser secuestrado en Italia por los servicios secretos de Tel Aviv y puesto en prisión por casi cuatro lustros.
 
Vanunu ha dicho textualmente que desde aquel año de sus denuncias, ya Israel poseía más de 200 artefactos atómicos y trabajaba en poderosas bombas de hidrógeno.
 
Sus conclusiones sobre el tema no pueden ser más  certeras, sobre todo en el contexto donde se amenaza con la más grandes calamidades a naciones como Irán.
 
“El mundo, declaró el científico a la prensa internacional, no puede ignorar lo que Israel hace en materia de armas nucleares hace más de 40 años… Estados Unidos debería obligar a Israel a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Ya es hora de que Europa también reconozca oficialmente que Israel tiene bombas atómicas.”
 
En pocas palabras, la santa ley del embudo vuelve al escenario en manos de los poderosos, esos que hablan de “terrorismo malo y bueno”, o de la tortura como “medio aceptable” en la búsqueda de “información sensible”. Puro cinismo y manipulación. (Néstor Núñez, AIN)