Reconstruyen la primera imagen de un denisovano a partir del hueso de un dedo meñique

Científicos españoles e israelíes reconstruyeron por primera vez la imagen de un ejemplar de los denisovanos, grupo de ancestros humanos que coexistió con los neandertales y los homo sapiens.

Los resultados apuntaron a un esqueleto que contaba con una gran caja torácica, frente corta y pelvis ancha, según el estudio publicado este jueves en la revista Cell.

La morfología completa de este homínido es todavía desconocida, debido a la escasez de restos fósiles. Hasta el momento solo se han encontrado una falange, tres dientes, una mandíbula inferior y una pieza craneal. Sin embargo, la reciente investigación logró reconstruir 56 rasgos físicos a partir de datos moleculares del ADN del individuo, analizados a partir del hueso del dedo meñique.

Retrato de una joven denisovana a partir del perfil del esqueleto reconstruido. / Maayan Harel / Hebrew University in Jerusalem / AP

Gracias a una nueva técnica ha sido posible asociar cambios genéticos en fósiles con cambios anatómicos entre grupos humanos, para prefigurar su apariencia física. Incluso, unas semanas después que el artículo científico fuera enviado a revisión, otro equipo identificó una primera mandíbula de denisovano y, al comparar la predicción realizada con la osamenta, coincidió perfectamente.

“En muchos rasgos se parecen a los neandertales; por ejemplo, en su frente inclinada, cara alargada y pelvis grande”, señaló David Gokhman, uno de los autores del estudio. “Otros rasgos resultan particularmente fascinantes, como su gran arco dental y su cráneo muy ancho, únicos entre los homínidos”, agregó el científico.

Si bien el hombre no evolucionó a partir de los denisovanos, este grupo ha dejado una marca importante en nuestra especie y algunos de sus genes están presenten en poblaciones actuales. No obstante, guardan más similitudes con los neandertales.

El homínido de Denísova fue descubierto hace apenas una década y la evidencia física es escasa. Sobre esta población se conoce que vivió en Siberia y Asia Oriental y que se extinguió hace menos de 50.000 años, a diferencia de los neandertales, cuyos restos han sido encontrados en grandes cantidades en Europa y Asia.