Crimen de Barbados, aún sin castigo

La Habana, 5 oct.- La explosión en pleno vuelo de una nave de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados en 1976, sigue siendo unas de las heridas que marcan la piel de este pueblo, blanco permanente del terrorismo internacional.

Mañana se cumplen 41 años del trágico suceso en el que perdieron la vida 73 civiles inocentes nacionales y extranjeros víctimas del peor hecho de sangre cometido en este hemisferio.

El crimen fue orquestado en Caracas, Venezuela, por dos terroristas de origen cubano, Luis Posada Carriles y Orlado Bosch (ya fallecido), quienes emplearon a los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo.

Estos mercenarios apresados y condenados a 20 años de privación de libertad cumplieron la misión de colocar las bombas o C-4 dentro del avión.

Bosch fue arrestado inicialmente y tras presuntos defectos legales quedó absuelto, mientras que Posada Carriles estuvo detenido durante ocho años, en tanto aguardaba una sentencia definitiva, pero logró huir con el apoyo de guardias de la prisión en la que se encontraba recluido.

Desde el primer momento el Gobierno de Estados Unidos obstaculizó la condena del brutal atentado en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, pues ellos habían colaborado con el hecho y el propio Posada Carriles, quien era un agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Aunque Cuba no tenía en el momento del hecho pruebas concretas para acusar al Gobierno estadounidense de manera oficial, se demostró la participación de este en unos documentos de la propia CIA, desclasificados en el 2005.

Dichos textos señalaban que la CIA tenía información de inteligencia concreta, en junio de 1976, sobre planes de grupos terroristas cubanos exiliados en la Florida de atacar con una bomba una nave de Cubana de Aviación.

Con la mayor desfachatez, Posada Carriles negó su participación en el Crimen de Barbados, pero se contradijo en el tiempo, cuando ofreció detalles del masivo asesinato en 1994 en su libro Los caminos del guerrero. (Texto y foto: PL)