Contribuyeron pioneros santacruceños en la reforestación del litoral costero

Santa Cruz del Sur, 4 jun- La lengua de los árboles es también bien interpretada por los pioneros de Santa Cruz del Sur, así como el dominio de los beneficios que aportan estos “pulmones verdes” al entorno y la salud humana, cuestiones que pudieron palpar durante la siembra de varios de ellos, mayormente frutales, en una parte del litoral costero del propio territorio donde la naturaleza demanda incrementar la flora.

El Día Mundial dedicado al Medio Ambiente cada cinco de junio convoca, asimismo a notificar el incremento de los daños que en las áreas marítimas cubanas ha ocasionado el cambio climático. Actuar en razón de detener los deterioros tiene calificativo: sensatez.

“Poder advertir los riesgos de desastres lleva acciones conjuntas de las personas, organizaciones e instituciones, a fin de obtener un desarrollo sostenible en todos los sectores”, señaló Arnel Benítez Cedeño, administrador del Centro de Riesgo de la Defensa Civil, aquí.

“No debo dejar de mencionar la escuela y la familia, acotó, quienes son de hecho promotores claves en este quehacer”.

Las inundaciones por intensas lluvias, prolongada sequía, tormentas severas, epidemias, ciclones, vientos fuertes y las penetraciones del mar, entre otros, son eventos a los que el Estado cubano estudia y le presta periódica vigilancia para minimizar los daños materiales y preservar las personas.

El grupo de alumnos que descendió del ómnibus este viernes en el poblado La Playa, comenzó a bajar los árboles, transportados en bolsitas de nailon. José Ariel Sánchez Rodríguez, alumno de la enseñanza primaria, llevaba en sus manos una joven mata de guayaba.

“La voy a enterrar bien profundo para que crezca fuerte; será otra centinela en este lugar… No permitirá que el suelo se degrade ni sea cubierto por el mar: la van a acompañarán tamarindos, cocos, almendras, cerezas… hay de varios tipos”.

Amirai Moreno Ramírez, estudiante de igual educación, opinó, fue esta una productiva jornada: “Continuaremos realizando otras parecidas, porque cuanto hagamos para salvar la vida en el planeta nos beneficia a todos por igual. Donde vamos a trabajar ya no hay hogares, el huracán Paloma en el año 2008 las destruyó, pero sus familias viven en casas seguras, alejadas de aquí, construidas por la Revolución”.

Cada participante en esta faena puso en práctica la prédica martiana relacionada a los peligros, los que no han de verse cuando se les tiene encima, es mucho mejor evitarlos.