Ballenas jorobadas “danzan” en el Pacífico panameño

Panamá, 31 ago.- Cada año más de dos mil ballenas jorobadas viajan unos 25 mil kilómetros desde la Antártida y Alaska hasta las aguas cálidas del Pacífico panameño, entre julio y octubre, para aparearse y reproducirse.

Sin embargo, septiembre es la mejor época para verlas zambullirse y danzar en el mar territorial, en un espectáculo altamente demandado por turistas nacionales y extranjeros.

Los golfos de Chiriquí y Montijo, el Parque Nacional Coiba, las islas de Taboga y Contadora, esta última en el archipiélago de Las Perlas, son algunos de los sitios privilegiados para apreciar la estancia de estos cetáceos, uno de los más grandes y pesados del reino marino.

Según estudios, las hembras son las de mayor tamaño, en una rara excepción de esta especie también conocida como yubarta (Megaptera novaengliae), la cual repobló los mares tras un férreo control para su protección.

Las razones de su largo viaje transoceánico es evadir el crudo invierno polar, buscar aguas cálidas para la reproducción y protección de las crías en zonas tropicales y subtropicales, donde las condiciones naturales las alejan del peligro; además, es la época del ayuno, porque se alimentan durante el verano en los polos.

De las pocas observaciones realizadas durante la copulación de la especie, se afirma que el macho y la hembra inicialmente nadan alineados, después se entrelazan dando vueltas emparejando sus aletas pectorales y caudales.

Luego se sumergen, y posteriormente emergen de las aguas en forma vertical con las superficies ventrales unidas para luego separarse y caer sobre el mar cada uno por su lado, en una especie de danza del amor.

Desde finales de 1990, el Istmo acoge el avistamiento de ballenas, un hecho que capta el interés de por lo menos 15 grupos comunitarios en el país, generando ingresos por más de tres millones de dólares, según un estudio de 2008 que cita Wetlands International.

Este organismo desde hace tres años desarrolla el proyecto de Protección de Reservas y Sumideros de Carbono en los Manglares y Áreas Protegidas de Panamá, que incluye la capacitación a pescadores para el avistamiento de cetáceos. (PL) (Foto: Internet)