Capacidad sostenible contra el cambio climático

Capacidad sostenible contra el cambio climáticoEs un hecho innegable que los países subdesarrollados pagan las consecuencias de los obsesivos patrones de producción, consumo y la contaminación que generan las industrias del llamado Primer Mundo.

Pero también es cierto que hay que decidirse a enfrentar el fenómeno, aunque sea de la manera más modesta posible.

Cuba es un ejemplo elocuente de cómo hacerlo, pues comenzó en la década de los años 80 sus primeros estudios sobre el cambio climático y sus implicaciones, aunque con un carácter aislado, afirman especialistas del Centro del Clima, del Instituto de Meteorología.

Sus investigaciones avanzaron tanto que en 1991 surgió la Comisión Nacional de Cambio Climático, compuesta por varias instituciones de la otrora Academia de Ciencias de Cuba.
  
En ese preciso año, los científicos de la institución concluyeron una evaluación preliminar de tales impactos sobre la Isla, que abarcó los sectores de agricultura, ecosistemas naturales y terrestres, hidrología y recursos hídricos, aguas costeras, asentamientos poblacionales, salud y turismo.
  
A pesar de que el cambio climático es una ciencia relativamente joven, las experiencias acumuladas en la nación sobre el particular y la propia preparación técnica y profesional de su personal, posibilitó captar con relativa rapidez los elementos científicos básicos.
  
Cuando en 1988 la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de ONU para el Medio Ambiente crearon el Grupo Internacional de Expertos sobre Cambio Climático (conocido como IPCC, por sus siglas en inglés), ya Cuba había presentado sus correspondientes evaluaciones.
  
Un paso decisivo en la globalización de la previsión de esos problemas, consistió en la firma en 1992 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, durante la Cubre de Río de Janeiro.
  
La posterior ratificación de semejante tratado internacional marcó un punto en el cual Cuba, como cualquier otro país Parte de la Convención, asumió compromisos que debería enfrentar para contribuir a fortalecer los estudios e investigaciones en tales áreas.
  
Incluso, desde 1995 se desarrollan en el territorio nacional varios programas de investigaciones acerca del medio ambiente, el desarrollo sostenible de las zonas montañosas, la producción de alimentos por vías sostenibles, la biotecnología agrícola y otros.
  
Uno de los programas relacionados con la ciencia del cambio climático es el Programa Nacional de Ciencia y Técnica “Los Cambios Globales y la Evolución del Medio Ambiente Cubano”.
  
Comprende dos subprogramas que guardan estrechos vínculos con las actividades científicas que se realizan en el contexto mundial: el de variabilidad y cambio climático y el de contaminación y química de la atmósfera.
  
Posteriormente, la formación en 1997 del Grupo Nacional de Cambio Climático, integrado por 18 expertos de organismos e instituciones cubanos, contribuyó a fortalecer la capacidad nacional para desarrollar estudios específicos.
  
El auge alcanzado por Cuba en materia de investigaciones sobre el clima y sus variaciones, en áreas de la meteorología y otras ciencias naturales o exactas, demostró su capacidad para asimilar los elementos básicos de esa ciencia. (AIN)