Debate sobre Siria en ONU, el tema humanitario como Caballo de Troya

Debate sobre Siria en ONU, el tema humanitario como Caballo de Troya Naciones Unidas, 16 feb .-Desde hace meses, Estados Unidos y sus aliados buscan la manera de utilizar el tema humanitario como el Caballo de Troya que abra las puertas al nada oculto propósito del cambio de régimen en Siria.

Acusaciones al presidente Bashar al Assad de gasear a civiles y cometer crímenes contra la humanidad, manipulaciones de estadísticas y el desconocimiento de las fechorías de extremistas y mercenarios armados desde el exterior con tal propósito, marcan aquí muchas de las intervenciones e iniciativas sobre la crisis en el país árabe.

Una vez más el Consejo de Seguridad deviene campo de batalla diplomática, con Rusia y China ejerciendo contrapeso para evitar una nueva "intervención humanitaria", que haga añicos principios de la Carta de la ONU como la igualdad soberana de los estados, el respeto a su integridad territorial e independencia y la solución pacífica de controversias.

Con autoría de Australia, Jordania y Luxemburgo, y el respaldo del llamado P3 (Estados Unidos, Francia y Reino Unido) fue circulada el 11 de febrero en el órgano de 15 miembros una resolución, que al decir de Moscú, deja el camino despejado para el siguiente paso, las operaciones bélicas.

"Se trata de un texto contraproducente, parece que antes fue el asunto de las armas químicas y ahora el humanitario, para desplazar el diálogo político y retornar al escenario militar destinado al cambio de régimen", advirtió entonces el canciller ruso, Serguei Lavrov.

Más reciente, el embajador permanente de Rusia ante Naciones Unidas, Vitaly Churkin, descartó el progreso del documento, por considerarlo alejado del propósito de mejorar la situación de millones de sirios afectados por un conflicto próximo a cumplir tres años.

También China manifestó su desacuerdo con la resolución, en particular por la posibilidad de que impacte de forma negativa en las negociaciones de Ginebra II, un proceso sin avances, pero señalado aún por muchos como la única posibilidad de detener las hostilidades a través de una salida pacífica.

El proyecto en cuestión exige la implementación del comunicado de Ginebra I -interpretado por Washington y sus aliados como la salida de Al Assad de la vida política siria-, la libertad para el acceso humanitario, y el cese de la violencia y del asedio a ciudades y pueblos, siempre apuntando al gobierno como el principal responsable.

Además, pide el procesamiento para los violadores de los derechos humanos, con una sutil mención a la Corte Penal Internacional, y recoge la intención de imponer sanciones, si las demandas no se cumplen en 15 días.

Moscú y Beijing, junto a varias naciones del sur del planeta, han insistido en diversos debates sobre la paz mundial, en la necesidad de abstenerse de impulsar documentos y acciones que añadan más combustible a situaciones de alta tensión.

En ese sentido, al día siguiente de circulado el texto de Australia, Jordania y Luxemburgo, Rusia lanzó una propuesta igualmente enfocada en la situación humanitaria en Siria, donde al menos seis millones de personas se encuentran desplazadas por los combates.

Churkin precisó que no están en duda la gravedad del panorama, ni la importancia de prestarle atención.

Sin embargo, agregó que deben abordarse de manera clara el tema del terrorismo y la urgencia de ponerle fin, por tratarse de un flagelo responsable de gran parte de los sufrimientos del pueblo del país levantino, azotado por grupos de extremistas radicales -algunos vinculados con Al Qaeda- y mercenarios de unas 80 naciones.

En la palestra están los dos documentos, y se espera que puedan cotejarse en torno a las prioridades humanitarias y antiterroristas, pero sin amenazas a Damasco o ventanas para una aventura militar.

La secretaria general adjunta de la ONU Valerie Amos intervino a mediados de semana ante el Consejo de Seguridad, al cual urgió a actuar en función del acceso humanitario.

Amos citó la pausa acordada para evacuar civiles en la ciudad vieja de Homs, "como un ejemplo de lo que puede hacerse cuando se ponen a un lado las diferencias", aunque la consideró bien lejos de lo requerido en el terreno.

La diplomática instó al Consejo a utilizar sus influencias para lograr otras pausas y el cese de los enfrentamientos, la protección de los encargados de hacer llegar la ayuda a las víctimas de la crisis y el respeto a las leyes humanitarias internacionales.

Pese a que se declaró decepcionada porque las partes en conflicto siguen combatiendo y "no responden" al pronunciamiento del Consejo de Seguridad de octubre último sobre la protección de civiles, la alta funcionaria no se pronunció a favor de acciones de otra naturaleza, como las recogidas en la iniciativa circulada por Australia, Jordania y Luxemburgo.

Más allá del resultado del actual debate sobre Siria en el órgano de 15 miembros, diversos sectores de la comunidad internacional muestran preocupación por el auge de conceptos y doctrinas, que si bien esgrimen la defensa de los derechos humanos, pudieran servir de pretexto para intervenciones militares.

La responsabilidad de proteger y los Derechos ante Todo son mecanismos sobre el tapete, que algunos aquí hacen ver que son frutos del consenso, pero no pocos miran con recelo, y las agresiones a los estados petroleros de Irak (2003) y Libia (2011) bien frescas en la memoria. (PL)