¿Pandemia viral, o del capital?

¿Pandemia viral, o del capital?En pleno apogeo, la crisis general del capitalismo generó una nueva convulsión social que amenaza con desatar una pandemia de imprevisibles consecuencias: el virus de la gripe influenza A (H1N1), conocida como gripe porcina en su foco original de México.
   
Los desequilibrios económicos promovidos por ese sistema en su epicentro, Estados Unidos, cambios climáticos y peligros de guerras, engendraron ahora la inminente extensión de una enfermedad contagiosa, con surgimiento atribuido a su sistema productivo, donde predomina la ganancia en el mercado.
   
Hasta el sábado dos de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que 15 países notificaron 615 casos de infección por el virus gripal A (H1N1) y 16 defunciones en México y una en Estados Unidos.
   
Pero el periódico mexicano La Jornada reveló que el mal no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de la crisis generalizada, con raíces en el método de cría industrial de animales, dominado por empresas transnacionales.  
   
Según la misma fuente, las grandes entidades avícolas y porcícolas proliferaron en virtud del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y cita el ejemplo de las Granjas Carroll, en Veracruz, propiedad de Smithfield Foods, la mayor en su tipo del mundo para la cría de cerdos y su procesamiento de productos, con filiales en Estados Unidos.
   
Granjas Carroll no opera en territorio estadounidense por haber sido sancionada, debido a sus elevados índices de contaminación, pero en su sede mexicana de Perote, comenzó hace algunas semanas una virulenta epidemia de enfermedades respiratorias  que afectó al 60 por ciento de la población de La Gloria.
   
Aunque hace años los pobladores continúan su lucha contra la contaminación, la administración de las Granjas Carroll negó que  sea el origen de la actual epidemia. Incluso alegó que los pobladores poseían una gripe común, sin hacer análisis para saber con exactitud de qué virus se trataba.
   
En contraste, las conclusiones de la Comisión Pew sobre producción animal industrial, publicadas en 2008, aseguran que las condiciones de cría y confinamiento de la producción industrial, sobre todo en cerdos, crean un ambiente adecuado para la recombinación de virus de cepas distintas.
   
La experiencia de Cuba es reveladora en esos casos, pues todavía se recuerda que los servicios secretos norteamericanos  introdujeron en la Isla enfermedades que afectaron a seres humanos, plantas y animales.
   
Más de un centenar de cubanos, en particular niños, murieron a principios de la década de los 80 a causa de una mortal epidemia de dengue hemorrágico que fuera introducida de manera criminal.
   
Lo propio ocurrió con otra pandemia de fiebre porcina, la cual ni siquiera se conocía en el continente, y obligó al sacrificio de miles de ejemplares, en una acción encaminada a contrarrestar los efectos de los virus capitalistas.(Por Lino Luben Pérez/Servicio Especial de la AIN)