La responsabilidad de vacunar…o no

La Habana. – Muchas madres en países pobres hacen largas colas para inmunizar a sus hijos con la triple vacuna contra el sarampión, la rubéola y paperas.

A diferencia de las que viven en países desarrollados, ellas no cuentan con la posibilidad de proteger a sus niños de estas enfermedades, por los insuficientes recursos económicos o porque las vacunas facilitadas por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) o la Organización Mundial de la Salud (OMS), son insuficientes para inmunizar a todos los pequeños.

Esa es la razón por la cual miles de menores mueren por infecciones fácilmente prevenibles. Solo el sarampión, enfermedad provocada por un paramixovirus, caracterizado por manchas rojas en la piel, fiebre y debilidad mata a 160 mil personas al año en el mundo, según datos de ese organismo.

Aunque generalmente la infección se supera en días, en algunos casos, puede provocar complicaciones severas como inflamación cerebral y pulmonar que pone en riesgo la vida del paciente.

En contraste con la falta de posibilidades económicas de muchas madres en naciones pobres para proteger a sus hijos contra enfermedades infecciosas, muchos padres de países industrializados deciden no inmunizar a los suyos.

¿Por qué? Toman la determinación de no hacerlo por un temor sembrado hace 15 años a raíz de una investigación cuya validez fue descartada, pero que se ha afianzado como real entre las personas.

FALSA CREENCIA

En Estados Unidos y varios países de Europa, existe la errónea creencia de que inmunizar a los niños con la trivalente – sarampión, rubéola y la parotiditis, más conocida como paperas, puede provocar autismo.

Fue hace 15 años cuando este temor surgió entre los padres a raíz de un estudio firmado por el doctor Andrew Wakefield en la revista médica británica The Lancet, que vinculaba esta triple vacuna con ese trastorno del desarrollo.

Aunque la investigación fue desacreditada con posterioridad, la creencia se mantiene y sus consecuencias se sienten en el país de Gales, en Reino Unido, donde existen más de mil infectados con sarampión.

Sin embargo, si no se actúa con premura, la enfermedad podría llegar a aquejar un millón de personas, declararon expertos a medios de prensa británicos.

Aunque la incidencia de complicaciones por sarampión no es elevada, esta dolencia es tan contagiosa que puede saturar los recursos hospitalarios disponibles.

"Por un lado veo la devastación que causan enfermedades prevenibles con vacunas, y veo a padres en países en desarrollo que están dispuestos a caminar largas distancias y a hacer largas colas para poder vacunar a sus hijos; y al mismo tiempo padres en Estados Unidos y en Europa tienen una preocupación genuina sobre la seguridad de vacunar a los niños", declaró.

AUTOINMUNIZACION

Muchos papás e incluso no pocos especialistas como los de La Liga para la Libertad de Vacunación, en España, consideran que la capacidad de lidiar con los patógenos se encuentra en dependencia del estado de salud individual y de la mejora de las condiciones de vida, lo que no siempre implica la vacunación, acotan.

Aunque un ambiente saludable es fundamental para no adquirir ciertas infecciones, la red de seguridad de vacunación contribuye a mantener la sanidad que tanto defienden los padres que deciden no vacunar a sus hijos, sostuvo Berkley.

"Si no hubiera una red de seguridad de vacunación masiva y buenos servicios sanitarios implementados por gobiernos, los padres en países ricos no estarían en la posición de tomar una decisión sobre vacunación, o por lo menos no se arriesgarían a elegir no vacunar", sentenció.(PL)