De la libertad de prensa, el Imperio y los pueblos en Revolución

De la libertad de prensa, el Imperio y los pueblos en RevoluciónRecientemente leía un cable de la Associated Press (AP), a propósito del cierre de canales televisivos en Iraq, y enseguida busqué en Internet la posible reacción y condena de otros medios en el mundo contra la libertad de prensa, y pude percibir que la acción pasó casi en silencio, pues se trataba de una medida -según voceros del Gobierno iraquí impuesta por Estados Unidos- para evitar más derramamientos de sangre en un país agobiado por una innecesaria guerra.

Por supuesto, esta conflagración además de ser provocada, es dirigida por Estados Unidos con el contubernio de sus aliados, pues allí prosigue el conflicto cobrando, mayoritariamente, vidas inocentes, a manos del mercenarismo, cuyos integrantes son llamados ahora “contratistas”.

Pero quiero dejar a los lectores que miren este cable.

Bagdad.- (AP) Las autoridades iraquíes suspendieron las licencias de operación de la cadena televisiva panarábiga Al Yazira y de otros nueve canales de televisión iraquíes el domingo luego de acusarlos de alimentar la violencia sectaria.

El acto señala las crecientes preocupaciones del gobierno chií sobre la deteriorada seguridad en medio de los disturbios suníes y enfrentamientos que ya han dejado más de 180 muertos en menos de una semana.

Las suspensiones, que entraron en vigor de manera inmediata, al parecer se enfocan en canales suníes conocidos por criticar al gobierno del primer ministro Nuri al-Malik. Además de Al Yazira, la decisión afectó a ocho canales suníes y uno chií.

La acción del gobierno se da mientras Bagdad intenta acallar los disturbios en el país que se desataron la semana pasada luego que fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron una ofensiva mortal en una manifestación suní en la ciudad central de Hawija, donde quedaron 23 personas muertas, incluidos tres soldados.

Desde entonces, más de 180 personas han sido muertas en tiroteos con las fuerzas de seguridad y otros ataques. La reciente ola de violencia siguió a más de cuatro meses de protestas mayormente pacíficas por parte de minorías musulmanas suníes en contra del gobierno de Al-Maliki.

Los televidentes iraquíes podrán seguir viendo la señal de los canales, pero las suspensiones emitidas por la comisión de Medios y Comunicaciones dice que las 10 estaciones que intenten trabajar en territorio iraquí enfrentarán acción legal de las fuerzas de seguridad.

El decreto esencialmente evita que los equipos de reporteros de las televisoras cubran actividades en el país.

Ahora, echando una ojeada a la prensa burguesa venezolana, y a la que en el mundo representa a los grandes intereses del capital, vemos que el aliento para una confrontación entre hermanos venezolanos es la constante en sus informaciones, amén de las que tergiversan los resultados del proceso electoral, que dio victoria al candidato chavista y bolivariano Nicolás Maduro Moros.

Si en justa defensa el Gobierno de Venezuela decreta una acción similar a la de Iraq para con las agencias extranjeras provocadoras y para las cadenas nacionales de prensa radial, televisiva y escrita, además de los sitios digitales, que llaman a la violencia y la desobediencia -con triste saldo de nueve vidas y más de 70 heridos en Venezuela- ahí mismito se cae el mundo y las organizaciones, muchas de ellas a sueldo de los servicios de Inteligencia yanqui, comienzan una abrumadora campaña para satanizar al Gobierno Bolivariano y chillar porque se ataca a la libre expresión y a periodistas “demócratas” que denuncian los abusos de poder de los chavistas.

Por supuesto que de suceder eso, los voceros de la Presidencia de Estados Unidos o del Departamento de Estado ya habrían emitido veladas amenazas y formularían su preocupación por “tales atropellos”, a la vez que expresarían que se mantendrían “con mirada atenta y preocupación, ante “esos desmanes”, como es ya habitual que califiquen hechos de esa naturaleza en legítima defensa de los pueblos con direcciones progresistas o socialistas.

Igualmente, grande sería la algaraza que, sin temor a equivocación, ya hubiera armado la Sociedad Interamericana de Prensa, y hasta Periodistas Sin Fronteras, por tales “ataques” a medios de comunicación que han transmitido o repetido hasta el cansancio las exhortaciones a la desobediencia y al vandalismo contra instalaciones pacíficas y humanitarias -como los centros de salud donde prestan servicios colaboradores cubanos- hechas por el candidato de la derecha y del imperio, Henrique Capriles Radonski, responsable directo por los muertos y heridos.

Mucha ha sido la cordura, paciencia y mesura que han demostrado el pueblo y las autoridades venezolanas ante las incesantes provocaciones de la derecha, campañas mediáticas, sabotajes, cortes eléctricos, desabastecimientos alimentarios y disímiles acciones más para lograr un clima de desestabilización en el país.

Todavía en Cuba recordamos hechos similares en los primeros años de la Revolución, y aún deben acordarse sus promotores y ejecutores de la viril respuesta de la inmensa mayoría de los cubanos y sus dirigentes ante las malaventuras en que se embarcaron inspirados por el dinero y las promesas de sus amos del imperio, las cuales sólo lograron una más pronta radicalización del proceso social en Cuba, que ya transcurre por más de medio siglo con inobjetables avances, no obstante el bloqueo económico, comercial y financiero de los gringos.

Ante el panorama actual en Venezuela, además de la guerra sucia y entre hermanos que pretenden desatar los yanquis y la oligarquía, solo me queda advertirles que la paciencia de los pueblos tiene un límite.

Por Pedro Paneque Ruiz/Colaborador de Radio Cadena Agramonte