Le llegó la hora a las verduras

Le llegó la hora a las verdurasLas especies vegetales son protagonistas en el ciclo de los nutrientes, en el uso del agua y en la capacidad de fijar carbono del entorno natural.

Según sus características morfológicas o fisiológicas, competirán con las demás por los recursos como la luz, el agua o los nutrientes, y crecerán más o menos rápido, de acuerdo con especialistas del Instituto de Ecología y Sistemática (IES) de Cuba.

Consideran que por esas razones influyen en mayor o menor medida en los ecosistemas y recomiendan que sea necesario conocerlas bien, porque solo así podrán predecir el futuro de los ecosistemas en el escenario actual de cambio climático y ayudar a mitigar sus efectos.

Sin embargo, la comunidad científica mundial ha tenido graves problemas a la hora de asegurar adecuadas simulaciones de sus tipos.

Lo cierto es que los modelos matemáticos no disponían de suficientes datos sobre las características funcionales y estructurales de las plantas silvestres y, por ello, no auguran resultados fiables en la predicción de los efectos del cambio climático a escala regional o global.

El problema es de tanta magnitud, que botánicos de varios países decidieron crear una base de datos de plantas silvestres, conocida por las siglas de proyecto TRY y de la cual, después de cuatro años de desarrollo, la revista Global Change Biology publicó su primera versión.

Desde su inicio, la auspiciaron los programas internacionales geosfera-biosfera y para el estudio de la biodiversidad.

De acuerdo con Ian Wright, de la Universidad de Macquaire, "este importante avance en la disponibilidad de datos permitirá hacer predicciones más fiables de cómo la distribución y las propiedades de la vegetación pueden modificar en el futuro el escenario del cambio climático".

La iniciativa permitirá el salto hacia adelante en la investigación en materia de biodiversidad. Por ejemplo, ayudará a entender cómo esta puede afectar la estructura, el funcionamiento y los servicios de los ecosistemas.

Pero no solo en relación con el número de especies, sino también por la variación de los sus rasgos funcionales.

Posibilidad de esta naturaleza permitirá revisar los paradigmas actuales en el ámbito de las ciencias de la Tierra.

En la práctica, estudios recientes con TRY proporcionaron nuevas perspectivas en algunos tópicos ecológicos y contribuyeron a mejorar modelos matemáticos ya existentes.

Estos últimos habían considerado hasta ahora que las especies de plantas se dividían en pequeño número de grupos funcionales, pero eso no explicaba toda la variabilidad observada. TRY comprobó que a nivel mundial muchas características funcionales de las plantas dependen más entre las especies que en los grupos funcionales.

El hecho evidencia las grandes posibilidades que ofrece esta macro base de datos, ya que proporciona una visión realista de la biodiversidad a escala mundial.

De hecho, facilitará el entendimiento y cuantificación de los efectos directos del cambio climático y ofrecerá argumentos estratégicos para mitigar sus efectos, provocados por el irracional consumismo de la sociedad capitalista y su industria contaminante. (Por Lino Luben Pérez, AIN)