Grupo santacruceño Abracadabra cumple su primer año

Grupo santacruceño Abracadabra cumple su primer añoSanta Cruz del Sur, 2 dic.- Entre el abrir y cerrar de telones reales e imaginarios, pasaron a través de ensayos y aplaudidas presentaciones doce fructíferos meses, manifestantes del provechoso crear de un grupo de alumnos de la enseñanza primaria, dirigidos por un dedicado instructor de teatro, a quien en un despertar imperecedero el nombre de Abracadabra se le sentó en la almohada.

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“Siempre deseé tener un grupo grande de niños, pero una cosa es meditar sobre eso cuando se es estudiante y luego enfrentarse a la realidad siendo un trabajador… si lo he logrado se lo debo a mis padres, al apoyo total que me dan todos los días”, refiere haciendo piruetas en su bondadosa sonrisa Michel Rodríguez Rozabal.

Los talleres de creación y apreciación comenzó a desarrollarlos en la escuela primaria José Martí de este territorio, donde labora. La paciente dedicación, la palabra respeto siempre llena de flores, su autodisciplina y ejemplaridad, le dieron la brecha para que varias niñas y niños le tuvieran confianza y lo empezaran a querer como a un familiar más.

“Comencé a conocer sus características individuales, la psicología particular de cada uno, y eso me dio la posibilidad de ponerles los nombre artísticos, claro contando con su aprobación, estuvieron de acuerdo, y una vez que ya tuvimos algún repertorio decidimos presentarnos primero en nuestro plantel y posteriormente en actividades fuera de este”.

Para los que como este periodista han tenido la enorme dicha de seguir de cerca, desde el propio nacimiento, la mágica aparición de Abracadabra, sentimos placer de verlo avanzar espléndidamente, nutrido por infantes que aman sus estudios y se enorgullecen de ser artistas.

“Ya tenemos 20 pequeñines, hemos ido creciendo, pero aún la cifra es insuficiente, quizás por morosidad personal, pero ya he logrado erradicar eso, el tiempo pasa, los que concluyan la primaria se irán hacia la secundaria básica, y tal vez la mayoría no pueda continuar por la propia profundidad de los estudios, por lo tanto el relevo hay que garantizarlo, prepararlo, y prepararlo bien es mi meta”.

Los resultados no son para vanagloriarse, queda mucho camino por andar, y los pies no pueden desprenderse de la tierra. “Sin embargo nos sentimos felices. Hemos ganado muchos reconocimientos en muchos eventos, nos hemos divertido y hemos hecho reír a los pequeñitos y a los grandes, tanto aquí, como en la ciudad de Camagüey”.

Complejas y difíciles son las técnicas del teatro, pero Rodríguez Rozabal buscó el mejor método para impedir las desmotivaciones. “De primer momento no utilicé la palabra taller, y lo haré de la misma manera con los que continúe enseñando, lo esencial es jugar, jugar a hacer teatro, y a partir de ahí les voy introduciendo todo lo que deben aprender…”

Reconoce lo ventajoso  que ha sido contar con el apoyo de los progenitores de sus educandos en todo el proceso de creación y montaje. “Las horas de preparación son largas, y estos infantes tienen que asistir a la escuela puntualmente y estar excelentes en el proceso docente educativo. Hasta ahora todo va viento en popa. No se logra ser un buen artista si a la par no se lleva la eficiencia escolar, en eso soy muy severo, sin perder la ternura”.

La dicha de ser fundadores

Saben qué representan, hacia dónde van y qué deben defender. Los 7 escolares con los que dialogué, disfrutaron varias horas del onomástico colectivo, entre los retozos incansables, las demostraciones de los bailes de moda, los diálogos cruzados entusiasmados de risa prodigiosa, el compartir de un sabroso cake de chocolate, el brindis con refresco de naranja…

Me dieron algo de ese tiempo inolvidable para adentrarme más en sus almas de niños, donde latirá por siempre un payasito juguetón.

Félix Alejandro Aguilar Montejo, comparte un aula de quinto grado con 6  de los entrevistados en la escuela primaria José Martí. Sus conversaciones llevan infancia abundante, siempre ríe al menor intercambio.

“Yo estaba correteando un día en el receso y vi a unos amiguitos míos en alguna tarea, les pregunté y fui con ellos. Participé en la prueba hecha por el profesor Michel. Tuve que decir un texto de la obra El Cangrejo en Apuros… por suerte todo salió bien y me aceptó”.

Reguilete es el nombre de su personaje, “me lo puso el profe, se debe a mi hiperactividad, parezco de verdad un reguilete… pero no desatiendo los estudios, en todas las asignaturas obtengo buenas puntuaciones, después de los ensayos hago las tareas en la casa y me pongo a repasar”.

Matraca, fuera del escenario es persistente, le gusta que todas las cosas le salgan bien. “Si no actuara como soy me sentiría mal”, señala eufórico Antonio Grabiel Romero Magadán.

La motivación de ser artista le vine por su padre, “él es escritor, mi hermana fue integrante del Movimiento de Aficionados de la casa de cultura y participó en varias obras de teatro”.

Afirma, no le ha resultado difícil ir dominando las técnicas de la actuación, “pues cuando se presta atención se aprende más. Me ha sucedido como a todos mis compañeros, que en algún momento de estar en escena algo del texto se nos olvida, pero sabemos cómo hacer para que el público no se percate de eso”.

Antonio muestra el agradecimiento delicado por el instructor de arte Michel Rodríguez Rozabal, “es como nuestro segundo padre, ha estado con nosotros en las buenas y las malas… nos ha enseñado mucho”.

Maura Elisa Díaz Fernández, tiene un carácter fuerte, la más madura de todos. “Soy así, muy recta, hasta en el momento de escoger mis amistades. En el grupo somos una familia, todo se comparte y se escuchan los criterios, eso nos mantiene fortalecidos espiritualmente. Cuando entro al escenario soy una Chambelona”.

Rememora las actuaciones de Abracadabra, las inmensas felicitaciones recibidas y los logros. “Ahora estamos insertados en el Proyecto Papalote, de esta localidad. La primera presentación fue buena, esperamos seguir aportando más…”

Llegará el momento de despedir la enseñanza primaria, será entonces la secundaria básica la que ofrecerá sus aulas para aprender más. “Tendré que esforzarme más, sacrificarme en los estudios, pero seguiré en Abracadabra, porque no quiero dejar de ser Chambelona”.

“Chupete es el payaso bebé del grupo, es fácil reconocerme porque llevó a cuestas un enorme teto amarillo”, manifiesta motivado Jorge Alexis Tristá Paján.

El pequeñuelo hace muchas travesuras cuando dibuja su rostro de colores. “Me siento alegre… cuando actuamos jugamos entre nosotros y transmitimos regocijo al público, hacer reír a los demás es algo maravilloso, eso nos exhorta a prepararnos mejor cada día”.

Al hablar de su profe Michel asevera ser muy exigente, “pero a la vez es bueno y paciente con nosotros. Nunca abusamos de él, sabemos ser disciplinados y escuchar sus orientaciones y consejos”.

Laura Elvia Alcalá Puga sabe a través de los graciosos movimientos expandir musicalidad. “Por eso soy Cascabel. Tuve  un gorro parecido al de un bufón llenito de cascabeles, ahora llevo puesta una gorra roja tejida, más acorde a lo que hago.

El objetivo- acota- es hacer sentir bien al público que nos corresponda mostrarle nuestro arte. Una forma sencilla de hacerlo, pero transmitiendo bienestar y risas.

“Tengo la suerte de tener unos padres muy comprensivos. Es cierto, me empeño, para lograr notas de calidad en los estudios y seguir haciendo mucho arte”.

Tirante y Pelusina son dos payasitas inseparables, su afinidad es va más allá de una simple presentación. “Somos hermanas, yo me llamo Laura, soy la mayor, curso el séptimo grado y Lorena, el primero, en la escuela José Martí”.

Laura y Lorena Fuentes Rodríguez saben llevarse bien, a pesar de la diferencia de edades. Les encanta llegar temprano a clases, declamar, actuar en los actos que se programen, compartir los juegos, memorizar los textos a decir en las actividades culturales.

“Soy Tirante, porque guío a Pelusina, para que no se pierda en el momento del espectáculo. Me encargo de enseñarla a reír y llorar artísticamente, así va aprendiendo”.

“Me pusieron pelusina por ser de todos la más chuiquitica, siempre estoy protegida cuando hacemos de payasos y al terminar también”.

Lorena se complace al decir que está aprendiendo a leer, mientras tanto ejercita la memoria “con poesías y cosas de teatro, para decirlas en las actividades”.

Santiago Santacruz
Cortesía para Radio Santa Cruz