Uso de tecnologías marcan diferencias entre sismos en México

México, 2 oct.- El 19 de septiembre marca la fecha de dos sismos devastadores en el centro de México separados por 32 años, pero hoy son diferentes las tecnologías que acompañaron la respuesta y reacción ante ambos desastres naturales.

 

El 19 de septiembre de 1985, al filo de las siete de la mañana, un terremoto magnitud 8,2 provocó miles de muertos y derrumbes de hospitales, escuelas, hoteles y otras edificaciones en la capital y en varios estados del centro del país.

Gobernaba entonces el presidente Miguel de la Madrid, quien prácticamente quedó incomunicado en la casa presidencial de Los Pinos, mientras el canal Televisa se iba del aire por la caída de una antena.

En la misma fecha, hace 13 días, la tierra tembló con magnitud 7,1. Los daños fueron considerables otra vez, pero las tecnologías, entre otros factores, señalaron diferencias.

Son las que permitieron desde comunicaciones inmediatas, mapeos casi en tiempo real de inmuebles dañados y colapsados, y contribuyeron en las labores de rescate.

Entre las nuevas técnicas está la alarma sísmica, aunque por la cercanía con el epicentro, ocurrido a baja profundidad, no tuvo el tiempo necesario para hacer sonas sus sirenas en la capital mexicana.

Pero si lo hizo dos horas antes, con motivo del simulacro de alerta efectuado en memoria a las víctimas de 1985.

Se activa en los más de ocho mil altavoces de la Ciudad de México cuando los sensores del Sistema de Alerta Sísmica (Sasmex) detectan sismos de magnitud mayor a seis.

El Sasmex cuenta con 97 sensores en la costa del Pacífico mexicano, consigna el diario El Economista.

También se utilizaron equipos sofisticados para la búsqueda de sobrevivientes en los escombros de los 38 edificios derrrumbados en esta capital.

Los hubo que detectaban sonidos tras las lozas de concreto, identificaban vida por las lecturas de temperatura y otras modalidades de escaneo.

También los mapas satelitales, casi en tiempo real, conseguían conocer las áreas más afectadas, mientras que las comunicaciones, incluidas las redes sociales en Internet contribuian a agilizar la movilización de voluntarios y el suministro a los centros de acopio.