Santacruceños Donantes de Sangre representan perpetuidad de la obra humana

Santa Cruz del Sur, 7 may.- La perpetuidad de la obra humana está representada de manera significativa en los hombres y mujeres de la localidad santacruceña, que generosamente entregan voluntariamente la sangre para salvar la vida de sus semejantes, o aliviar sus sufrimientos.

Son el destacamento de la dignidad de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y Salud Pública.

En las Zonas 57 y 61 de los CDR en el Reparto Jacinto González de esta localidad, viven 18 donantes voluntarios del valioso líquido rojo.

“Mientras pueda extender mis brazos, la disposición no me faltará”, aseveró Rafael Martínez Paredes, camillero del hospital municipal José Esperidón Santiesteban Báez.

Integra la reserva del Banco de Sangre existente en esa institución. “Llevo en el cuerpo la A negativa universal”. En  87 ocasiones la ha aportado, dos de ellas lo hizo directo al paciente y otras cuatro se sumaron a la solidaridad internacional. “Para los niños afectados a causa del accidente en la planta nuclear de Chernovil en Rusia y al pueblo hermano de Viet Nam”, evocó.

María de los Ángeles Mojena Sosa, es asistente general en la sala de terapia intensiva en igual centro. “Me siento feliz, afirma, cuando se me pide volver a cubrir de rojo el interior de la bolsa receptora colocada por las técnicas de laboratorio. Doy hasta el corazón si es necesario para que una persona de cualquier edad no muera”.

A los 16, Miguel Moncada Muñiz comenzó a cumplir la primordial tarea. “Convencido estoy que sólo dejaré de hacerlo cuando el doctor o la doctora del consultorio me diagnostique la imposibilidad de continuar donando. Tengo 53, mi salud aún no se ha “oxidado”.

Manifestó emocionado haber sobrepasado las 100 aportaciones, el miembro del cuerpo de vigilancia de la Unidad Empresarial de Base (UEB) CULTISUR, dedicada al cultivo del camarón.

En este dialogo de hermanos por la misma causa desde el Comité, estuvo Orlando Ramírez Betancourt, delegado de la circunscripción 68. “Nos place, se continúe recociendo el generoso compromiso. Nadie puede vivir de espalda a los necesitados, por eso desde mi época de estudiante en la carrera de técnico medio en Veterinaria, acepté ser otro voluntario del sensible cometido, sin interés alguno”.

Arlet Lisa Zamora todavía es muy pequeño, pero entendió que la sangre de los entrevistados, y la de otros millones como ellos, garantiza la existencia de muchos cubanos y seres en el mundo.