Santacruceña vaquería El Ranchuelo tiene ubres productivas a pesar de sequía

La brillosa luna parecía admirar el trajín de varios hombres, en medio de la madrugada, bajo el techo rústico de la vaquería El Ranchuelo perteneciente a la Agricultura Urbana de esta localidad.

El fluir de la leche en el interior de las vasijas se escuchaba melodiosa. 29 vacas se entregaban mansamente a los ordeñadores tras sacar del establo a terneros con nombres propios como Siboney, Trigueña, Camagüey, Ojinegra y Revoltoso.

Algunos escuchan música desde sus celulares. Hasta jaranean para que el cansancio amontonado no disminuya el compás del quehacer cuyo destino es la industria.

El joven Francis Ricardo Yero es el jefe de esta unidad, la número 408. Sobre la cabeza le gusta llevar el atractivo sombrero blanco. “Porque soy vaquero de corazón”.

Sobre los aportes del año anterior afirmó, fueron satisfactorios. “El plan establecido ascendía  a los 25 mil 730 litros de leche, sin embargo pudimos extraer tres mil más. Este resultado fue el premio a la correcta atención al rebaño integrado también por novillas, añojas y un toro, completando los 156 animales”.

Sobre otra de las fructíferas ubres Emilio Fernández González ordeña gustoso. “Esto es más bien de maña. El que no sabe de las manos le puede salir candela sin poder sacar ni una gotica. Cuando estudié técnico medio en Veterinaria aprendí a andar con ganado”, aseveró.

La custodia de la masa es tanto de día como de noche. “Quienes tenemos este deber nos mantenemos sin pegar los ojos”, manifestó Pedro Cubeña Gallardo.

El Ranchuelo tiene pasto servido a pesar de la falta de lluvia. Paraná, yerba de guinea, pangola y camagüeyana alimentan a los rumiantes, consiguiéndose acumular 70 litros diarios. Seguridad hay en los obreros de esta vaquería. En la época de lluvia les germinarán los potreros. “Cumpliremos lo planificado en el 2017”, afirmó Yero.