Presentan el primer avión «made in China»

Shanghai, 20 ago.- China ingresó al selecto grupo de países que cuenta con aviones de pasajeros propios, al presentar el C919, la primera aeronave civil fabricada completamente en esta nación.

Cuando el pasado 5 de mayo el aparato de tamaño medio realizó con éxito su primer vuelo de prueba, el gigante asiático cumplió un sueño postergado desde los años 70 del siglo pasado, cuando comenzó a trabajar en el Y-10, un proyecto que por falta de recursos tuvo que ser finalmente abandonado.

Fabricado por la compañía estatal Corporación de Aviones Comerciales de China (COMAC, por sus siglas en inglés) el C919 tiene capacidad para transportar entre 158 y 174 pasajeros, según la configuración, y posee una autonomía de cinco mil 555 kilómetros.

Ya el año pasado el consorcio presentó dos unidades del ARJ-21, su primer jet regional, que actualmente es operado por la aerolínea de Chengdu para cubrir la ruta entre esa ciudad al centro del país y Shanghai.

El avión es un aparato de tamaño medio y pasillo único, y tiene como modelos equivalentes al Boeing 737 y Airbus A320, pertenecientes a las compañías líderes de la aeronáutica mundial.

«Aunque aún es muy temprano para decirlo, nuestro objetivo en el futuro es poder competir con las grandes manufacturadoras de aviones a nivel planetario», explicó Shen Jiaqi, empleada de la compañía fundada en el 2008.

El edificio de Shanghai Aircraft Manufacturing Co., Ltd., base de ensamblaje de la COMAC, está diseñado con la forma de la letra C; según Shen esto responde a que Airbus comienza

con A y  Boeing, con B, el duopolio de la construcción de aviones en el mundo, «por lo que integrar esta triada y ser tan poderosas como ella es una de nuestras esperanzas».

El C919 se encuentra actualmente en la etapa de pruebas de vuelo para obtener el certificado de aeronavegabilidad de la Administración de Aviación Civil de China y de otros reguladores internacionales antes de hacer sus primeras entregas.

Para lograr ese aval, primero, la empresa tiene que fabricar ocho aviones de la misma serie, actualmente hay un par terminados y otro dos en los talleres, que se someterán a pruebas estáticas, de ensayos de vuelo de entre cinco mil y seis mil horas y test en diferentes circunstancias meteorológicas, afirmó Yan Hai, director del taller de ensamblaje.

Solo después de obtener ese permiso, el aparato, que puede convertirse en una aeronave de carga o militar,  podrá ser comercializado, comentó Yan, y agregó de conformidad con el plan, «queremos lograr la certificación en el 2020 y en el 2021 lanzar al C919 al mercado».

A pesar de no poder sobrevolar los cielos todavía, el C919 ya cuenta con más de 500 pedidos de clientes nacionales e internacionales, aeronaves que podrán ser construidas a un ritmo de 150 anuales, confirmó COMAC.

Yan también señaló que su producción fue un trabajo colectivo de toda la nación, en el que participaron unas 200 empresas del sector y unos 70 proveedores de materiales y piezas de varios países.

La nariz, por ejemplo, fue hecha en Sichuan, mientras los motores los son resultado de un proyecto conjunto internacional de la estadounidense General Electric y la francesa Safran.

El sueño de un avión propio

Aunque el gigante asiático ya exporta trenes de alta velocidad, centrales nucleares o equipos de tecnología avanzada sin mayores complicaciones, la entrada en la industria aeronáutica le había sido esquiva, por lo que el nacimiento del C919 supone un gran acontecimiento para esta nación.

De acuerdo con el presidente Xi Jinping, el sueño de fabricar un avión propio está relacionado con los objetivos de los dos centenarios del país. De hecho en el 2014 el propio mandatario declaró que no tener aviones «made in China» es «estar a merced de otros» por lo que la segunda potencia mundial entró de lleno en la carrera aérea internacional.

Pero la construcción de su primer avión tiene un sentido más allá del simbolismo. De acuerdo con los expertos no se trata solo de competir con Boeing y Airbus, sino también de una necesidad real: cifras de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), refiere que el mercado turístico chino superará al de Estados Unidos en el 2024, por lo que para abastecer esa demanda de vuelos se necesitarán entre seis mil y seis mil 800 nuevos aviones en los próximos 20 años, una meta que las compañías basadas en Estados Unidos y Europa no podrían cumplir solas.

Por otro lado, Yan considera que «al elevar el nivel de la industria de fabricación de aviones, podemos aumentar la capacidad de la industria de China, lo que sería altamente beneficioso».

Pero los sueños no se detienen aquí. Autoridades chinas y rusas acordaron crear una empresa mixta para la fabricación de un avión  de fuselaje ancho, que se llamaría C929.

«Rusia también es una potencia en la aviación civil, ambas partes tienen sus ventajas por lo que los dos países son altamente complementarios en ese sector», refirió Yan. (Texto y foto tomados de www.granma.cu)