Plantas ornamentales en la preferencia de féminas santacruceñas

Yanexi Queijo Pérez
Yanexi Queijo Pérez

Santa Cruz del Sur, 15 mar.- Los tallos, las hojas alargadas, pequeñas, la tierra colocada en macetas y tiestos le palpitan eufóricos a la dedicación de dos mujeres santacruceñas que adoran las plantas ornamentales.

Antes de iniciar las rutinas del día en su hogar Yanexi Queijo Pérez le da los buenos días a los bellos arbustos que ha ubicado en el patio. “Los he traído de Camagüey, la playa Santa Lucía y Niquero. Si veo alguno y me atrae le pido un gajito o semillitas a quien lo tenga. Lo que se pide con fe y se siembra con amor se logra”.

Las plantas, considera: “Llenan el hogar de cargas positivas. Sin pena alguna le digo que las beso y hasta las mimo a cada una por igual”. A la hija y el esposo les ha pedido “no hablar alto encima de ellas para evitar que se estresen. Hasta la música grabada la ponemos con un volumen bajo, también para no molestar a los vecinos”.

Esta ama de casa dueña de cactus y malangas espera el primer aguacero. “Quiero enterrar estas semillitas de la planta del globo, así le decimos. Echa florecitas blancas y los frutos tienen esa forma que le dije. Acompáñeme reportero a la casa de mi vecina para enseñársela”.

Sueño verde

Acababa de salir de un turno de guardia la licenciada en enfermería Idolexis Nelson Castañeda. La anestesióloga del hospital municipal José Santiesteban Báez, va a echarle el ojo a las atractivas plantas. “Tengo más de 200. Ellas son mi sueño verde”.

Comenta lo estresante de su labor antes y después de cada intervención quirúrgica. “Debo mantenerme al lado del paciente dentro del salón y después en las primeras horas del post operatorio. Este quehacer por su responsabilidad me tensiona, pero al llegar al domicilio las begonias, el trébol, las lloviznitas y todas las demás me devuelven la tranquilidad”.

Los hongos, afirma, andan “sueltos”. “Yo le reviso las hojas, si observo alguna enfermedad en ellas, ligo en agua cipermetrina o permetrina, mojo un pañito con esa mezcla y se la paso, enseguida se recuperan”.

Para este pasatiempo la trabajadora de Salud Pública busca los minutos indispensables. “Es mi otra manera de vivir. Si dejara de hacerlo se me enfermaría el alma”, aseveró.