Periodismo, una profesión de valientes

La dote suprema en el arte de escribir, esculpida en forma Martiana y Fidelista, la materializan en cada acción revolucionaria los periodistas santacruceños. Como la silla en la que se monta el jinete, así mantienen con firmeza su vocablo inconfundible.

Desde este arte concretan las ideas unidas, donde caben las esperanzas, las soluciones a las dificultades, el optimismo y la pureza de expresar desde el alma juicios y pensamientos.

Luce, vibra el periodismo en nombre del pueblo, pues todo lo que se redacta desde el latir interno, mirando la realidad, requiere a la vez de martillo de herrero y buril (cincel) de joyería.

Brotan en la comezón de las manos, sin impaciencia, las ideas a decir, esas que triunfan a la luz de la verdad.

Los periodistas  del terruño le ponen gozo a cada jornada. Vuelven a tomar la pluma repleta de objetivos y actos de ejemplaridad.

El paso va sobre la tierra que no se raja. Se acrecienta el tesón a través del hermoso sacrificio, pues así es esta profesión de valientes.