Matrimonio santacruceño salvaguarda la salud del pueblo desde el CDR

Santa Cruz del Sur, 21 sep. -Al aceptarse las virtudes y defectos se unieron como pareja hace casi dos décadas en el municipio Jobabo, provincia de Las Tunas, María de los Ángeles Mojena Sosa y Osvaldo Rondón Avalo. El matrimonio, por interés de acercarse a la familia, se asentó hace algún tiempo en una humilde morada del Reparto “Jacinto González” en Santa Cruz del Sur.

 

Cuando él, resuelto, le dio el primer beso, ya era donante de sangre. “Se nos pidió en una reunión, levantáramos las manos aquellos que estuviéramos en condiciones de cumplir la tarea. Fui de los primeros en confirmar mi disposición”. Allí supo que esos primeros 350 gramos del líquido rojo, multiplicado por el de los demás, posibilitaría salvar la vida de muchas personas en un pueblo hermano.

 

“Yo nunca antes había extendido el brazo en un banco de sangre. Mi esposo fue la inspiración. Los revolucionarios no nos podemos aislar de los deberes humanitarios. Tengo sólo 25 aportaciones ya que algunos achaques me imposibilitaron mantenerme sistemática. Ya estoy recuperada, garantía para seguir cumpliendo”.

 

María y Osvaldo, al que los vecinos conocen por Mingo, ocupan los cargos de presidenta y vigilante en el Comité de Defensa de la Revolución (CDR) número dos, donde hasta el momento son los únicos desprendidos voluntarios. “Nuestro hijo, refiere la fémina, es maestro de la enseñanza primaria y militante de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Se pone algo nervioso cuando ha visto  la alargada aguja (se ríe),  aunque ya nos confirmó, quiere ser protagonista de tan noble actuar”.

 

La Mojena es asistente general en la Sala de Terapia Intensiva en el hospital municipal José E. Santiesteban Báez y Rondón se afana en los surcos del área de cultivo La Granjita, perteneciente a la Unidad Empresarial de Base (UEB) “Cándido González”. “En mi caso he acumulado 69 donaciones. Faltan muchas más por dar en saludo al aniversario 55 de los CDR.

 

Confirmaron, hacen labor de convencimiento en el barrio a fin de incorporar los jóvenes en ese gran destacamento, explicándole al relevo el valor bienhechor de las donaciones cederistas. Cada una de ellas permite obtener hasta cuatro componentes, permitiendo salvar hasta cuatro vidas. Los componentes se  emplean en la asistencia médica a través de distintas enfermedades como soporte de las intervenciones quirúrgicas y de trasplantes.

 

La localidad cuenta con un potencial de 270 donantes. La labor conjunta de los  Comités de Defensa de la Revolución y el sector de la Salud Pública ha permitido que durante cinco años seamos puntuales en esta voluntad de salvar vidas. Hasta el mes de agosto el plan de donaciones de sangre ascendía a mil 560 y hasta ese mes se lograron realizar mil 576, resultado que nos permite pronosticar que los santacruceños volveremos a colocarnos en la cúspide de este bien social.