Luchando contra los escollos prosperan pastores santacruceños

El ahínco, armadura natural de los perseverantes provee la salida a flote de las intenciones beneficiosas, donde asoman los inevitables  escollos, esos que los  santacruceños Dámaris Cabrera Jerez y Francisco Pérez Álvarez han enfrentado con la integridad del matrimonio, combinando pasión, ideas optimistas y la resistencia puesta a prueba por senderos apropiados.

 

Cuando hace 12 años el esposo de la fémina comenzó con molestias cardiovasculares, les pareció se les cerraban los caminos. El tronco familiar debió ser intervenido quirúrgicamente. La arteria aorta que nace del ventrículo izquierdo del corazón se encontraba obstruida.

 

“Le dije a Franci, no te preocupes vas a salir bien, tú verás que sí podemos vencer. La asistencia médica en Cuba está asegurada y el auxilio de familiares y leales amigos se mantuvo a la par,  porque así somos los cubanos”.

 

Estos hijos de campesinos habían determinado criar  carneros. “Teníamos una hembra preñada, mi esposa la parteó… así iniciamos, deseando progresar “.

 

Hubo de desligarse de la mecánica automotor, recuperarse durante el período establecido, mientras, la  ama de casa lo atendía sin descuidar el pastoreo de los ovinos. “Los llevaba sola a lugares cercanos del hogar donde había yerba”. La reproducción  amparada en los cuidados, les permitió llegar en una oportunidad a los 140 animales.

 

Ahora atienden 110, encabezado por un excelente padrote, 60 reproductoras y varias crías entre hembras y machos, en desarrollo. Aunque más de 30 de los pequeños a pesar del pastoreo sistemático, sufrieron los embates de la sequía y murieron.

 

Hacia una caballería de tierra recibida en usufructo, no distante del lugar donde viven, la pareja lleva el rebaño cada amanecer. “Tuvimos que retirarle al área considerable maleza, pues nos impedía movernos con la manada. Estos animales son muy intranquilos, van comiendo, desplazándose, algo que no se les puede impedir. Por el mediodía los encierro en un rústico corral, mientras espero a mi mujer, encargada del almuerzo”.

 

El sitio donde pernoctan los carneros, está aledaño al domicilio de estos pobladores del municipio Santa Cruz del Sur. “La limpieza es diaria para evitar la humedad, proporcionada por la orina, el excremento y las recientes lluvias, factores que dan lugar a debilitamiento de los cascos, trayendo consigo los parásitos. Los medicamentos los tenemos, incluso los destinados a erradicar la anemia. Es una faena sin vacaciones”, asegura ella.

 

Ambos pertenecen a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Maceo, en Las Delicias. Asociación que al concluir diciembre del 2014, aportó 400 kilogramos de carne, sobrecumpliendo lo previsto al 122 %. En el presente calendario le darán otros 15 de sus animales para consumo del pueblo.

 

 

Son muchas las personas que llegan hasta ellos cuando tienen algún familiar aquejado con alguna patología crónica, y les venden los animales sacrificados a precios módicos. “La codicia nunca dominará nuestros sentimientos”, sentencia Cabrera Jerez.

 

Los deberes cada alborada tocan a la puerta en un sencillo domicilio del barrio Pecuario, en esta localidad. Francisco y Dámaris, vuelven a abrir el rústico portón. Los ovinos en masa buscan el mismo destino donde los espera el verde forraje. Tras el rebaño avanzan dando voces de mando, sus afanosos pastores.