[:es]Lago Assal, el oro blanco de Djibouti (+Fotos)[:]

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Djibouti, 23 jul .-A primera vista, el lago Assal en Djibouti aparece como una gloriosa extensión aguamarina rodeada de cegadora arena blanca, apariencia por la que tal vez es hoy la zona más visitada por turistas en esta nación.

 

Aunque el Estado del denominado cuerno africano no cuenta con mucha afluencia de visitantes, los casi 70 mil que llegan cada año aquí sucumben fácilmente, según el diario La Nation, al encanto de sirena del Assal, que podría confundirse con una playa caribeña.

No obstante, es todo una fachada, un mero simulacro de paraíso. La vasta llanura no es arena en absoluto, sino sal.

Caminar descalzo hacia el agua a través del campo de cloruro sódico cristalizado es incómodo, en el mejor de los casos; a medida que te acercas al borde del lago, el feroz viento azota la llanura y arroja partículas de sal sobre la piel, de acuerdo con el testimonio de algunos viajeros.

Entrar no ofrece ningún respiro. El cuerpo de agua cálido y poco profundo tiene una calidad extraña y viscosa; una textura aceitosa que deja una película en la epidermis, tolerable en el interior del lago, pero picante cuando se seca al sol, comentó Alemyahu Tefere, quien recientemente recorrió el lugar.

A 155 metros (m) por debajo del nivel del mar, Assal es el punto más bajo de África y el tercero más bajo del mundo, después del Mar Muerto (-423 m) y el Mar de Galilea (-214 m).

Es alimentado a través de manantiales geotérmicos subsuperficiales de cinco kilómetros de longitud conectados al Golfo de Tadjoura, una extensión del de Adén, al sureste.

No hay puntos de salida naturales, lo que significa que el agua está atrapada en el cráter bajo la abrasadora radicación de Djibouti.

Gracias a las altas tasas de evaporación, el sitio tiene una concentración promedio de sal del 34.8 por ciento (que llega hasta el 40 por ciento a una profundidad de 20m), 10 veces más salinizada que el agua de mar.

Otro elemento que le distingue es que es la segunda concentración acuífera más salada en la Tierra, después de Don Juan Pond en la Antártida, que tiene un nivel de salinidad de más del 47 por ciento. El Mar Muerto tiene una concentración promedio del 33.7 por ciento.

Está situado en una depresión geológica conocida como Afar Triple Junction, donde tres de las placas tectónicas del orbe se están separando, causando algunos fenómenos naturales inusuales, a menudo surrealistas, explica Tefere Kassa, uno de los guías de viaje que desde hace casi 20 años dirige recorridos por el área.

Las placas africana, somalí y árabe se encuentran en la depresión, que se extiende a través de las fronteras de Eritrea, Djibouti y toda la región de Afar en Etiopía, hogar de una serie de anomalías ecológicas, incluidos los depósitos de azufre de Dallol y el volcán Erta Ale, en el desierto etíope de Danakil.

Rodeado de volcanes dormidos, Assal, como gran parte del paisaje circundante, parece haber emigrado de un planeta diferente. A medida que el agua se evapora, la sal y otros depósitos minerales se adhieren entre sí, creando pilares dentados y otras formaciones que constituyen un espectáculo de otro mundo.

A pesar del paraje inhóspito, las personas de Afar e Issa han vivido y trabajado durante mucho tiempo en la zona, con la sal alimentándose de un abundante comercio durante siglos.

Los miembros de las comunidades raspan y excavan de la orilla del lago para transportar a lo largo de antiguas rutas de caravanas a Etiopía a cambio de carbón, café y otros productos básicos.

Todavía se pueden ver trenes de camellos y burros que transportan hasta 120 kilogramos del compuesto, un viaje que puede llevar hasta cinco semanas; se descarga y se lleva en camión a las grandes ciudades etíopes para una distribución más amplia.

Cuando estalló la guerra etio-eritrea en 1998, Djibouti reemplazó a Asmara como el principal proveedor de sal de los vecinos. Las demandas de la población (alrededor de 62 millones en ese momento) mantuvieron los precios altos. Por lo tanto, la sal de Assal se hizo conocida como ‘oro blanco’.

Tradicionalmente, la extracción se realizaba en tierra a mano. Sin embargo, con una mayor demanda vino la necesidad de procesos más rápidos y modernos.

Una nueva planta industrial financiada por China está en condiciones de seguir comercializando el lago. Los proyectos desarrollarán un sitio mucho más grande de almacenamiento y envío, por lo que el ‘oro blanco’ yibutiano se podrá exportar directamente desde el área en lugar de hacerlo a través del puerto de la capital.

El emplazamiento puede ser un entorno hostil para la flora y la fauna, pocos microorganismos pueden sobrevivir en él, pero la alta salinidad ha demostrado beneficios para la salud.

Rica en minerales como magnesio, calcio y sulfatos, las aguas de Assal se pueden utilizar para limpiar, calmar y revitalizar la piel, así como tratar dolencias como el dolor muscular y la artritis reumatoide.

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