[:es]La familia, célula y raíz fundamental[:]

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Fundada para mantener respeto, amor, instituir valores humanos, la familia -según el precepto martiano- unida por la semejanza de las almas es más sólida. Ese núcleo esencial en las sociedades de cualquier sistema político, es raíz, la savia que da hijos útiles.

Comprenderse tiene que ser el objetivo permanente de cada uno de sus miembros, así como darse la mano en los quehaceres domésticos, la crianza de los descendientes para no llegar al agotamiento sentimental, amoroso, tampoco buscar en la violencia, los gritos, las palabras obscenas la “máxima” razón en medio de discusiones enojosas.

Respetarse entre padres, abuelos, hijos u otros seres queridos el espacio individual garantiza la paz domiciliaria. ¡Dios tenga piedad del corazón heroico, dejó escrito José Martí, que no halla en el hogar acogida para sus nobles empresas!

En ese gran Palacio, donde nacemos, cada rincón preserva los “murmullos” del recuerdo, las intranquilidades de la niñez, la adolescencia feliz, la juventud que se fue, la edad madura. Cada cosa, cada acto se conjuga, florece, si se sabe conducir.

La familia célula y raíz fundamental deberá además mantener el indisoluble vínculo con los educadores, la escuela, para ver levantarse en tamaño, honradez, formación integral a sus niñas y niños.

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