Fuerte atractivo de playas cubanas para europeos

La Habana, 25 ago.- Con la selección en 2017 de tres playas cubanas entre las más bellas del mundo por National Geographic los viajeros europeos apuntan con fuerza a la modalidad de sol y mar.

 

Muchos visitantes acogieron la reciente elección y la corroboran con visitas repitentes sobre todo de muchos alemanes e italianos, que escogen lugares apartados y de naturaleza bien conservada, como los balnearios cubanos.

En esa elección reciente de National Geographic aparecen Playa Sirena, Playa Paraíso y Playa Lindamar, ubicadas en la parte meridional cubana, en particular en Cayo Largo del Sur.

Sirena y Paraíso precisamente tienen las palmas de canadienses, alemanes, italianos, ingleses, argentinos y españoles, según los informes oficiales.

En el caso de Sirena, ya clasificó en varias oportunidades entre las mejores, lo que coloca en muy buen peldaño a la industria de los viajes en Cuba y en particular a la modalidad de sol y playa.

Cayo Largo del Sur fue en su momento un rincón apartado de Cuba. Dotado de un colorido particular, sus playas y escondrijos significaban un espacio digno para el turismo y la protección ambiental.

Como paraíso terrenal, la recreación marinera destapó una moda de visitar este cayo, y constituir un privilegio particular que con el tiempo transformó ese destino en plaza ideal para viajeros en busca de silencio, intimidad y bellezas naturales.

Su misterio radica precisamente, en la soledad, el entorno, la transparencia de sus aguas y la cantidad de aventuras que se pueden desarrollar allí.

Ubicado en la porción sur-occidental cubana, tiene historia, magia y un futuro por delante que quieren depararle las autoridades turísticas, sobre todo de parte de elementos como la fotografía sumergida, los paseos, y las vacaciones más activas posibles.

Su bautizo se debe a su forma geográfica alargada, como parte del Archipiélago de los Canarreos en su extremo Este, y el más grande de un grupo de los Jardines y Jardinillos conocidos en su momento por los exploradores españoles.

Se trata de un escenario muy llano, sin alturas notables, con unos 50 pies sobre el nivel del mar y una superficie de 38 kilómetros cuadrados, con 27 kilómetros en su porción más larga.

Comentan voceros que los principales mercados emisores al Cayo son Canadá, Italia, y en menor medida Reino Unido, Francia y Alemania, con crecimientos para Rusia, y visitas de otras procedencias como suizos, holandeses, checos y polacos.

El producto líder en el cayo es el buceo, y dos excursiones de mucho impacto como es el caso de una nombrada Super Reef, cuando se degusta a bordo un menú marinero, o la visita al cercano Cayo Rico. Por año en el Cayo se realizan más de 41 mil inmersiones, para potenciar al buceo.

El aeropuerto internacional de Cayo Largo recibe vuelos directos desde Milán, Roma (Italia), Toronto y Montreal (Canadá), y en temporada alta turística (noviembre-abril), llegan viajes desde Buenos Aires (Argentina).

Y tales infraestructuras y bondades colaboran en un escenario con mucha historia, lugar de recalo y ataque de piratas, con nombres como Don Hawking, con un primer viaje a estos lugares en 1565.

O los conocidos franceses Jean Laffitte y Latrobe por aquellos años de 1819, o el propio Pepe el Mallorquín, corsario o pirata pinero de 1820, entre muchos otros, hasta el punto de hablarse de un tesoro aún no encontrado, aunque el verdadero premio del lugar está en su belleza, y en sus playas.