Evocando las palabras del manifiesto de Fidel al pueblo de Cuba

El 17 de febrero, el periodista norteamericano Herbert Matthews, editorialista del periódico New York Times; llegó a la Sierra Maestra a un encuentro con Fidel. A finales de enero de ese año, la situación del naciente Ejército Rebelde era muy difícil, pues Batista anunciaría el exterminio del destacamento y de su líder Fidel Castro.

La entrevista se extendió por casi tres horas. Matthews publicó en su artículo: “Fidel Castro, el líder rebelde de la juventud cubana, está vivo y peleando con éxito en la intrincada Sierra Maestra, en el extremo sur de la Isla”.

Aunque el grupo guerrillero encabezado por Fidel había logrado sortear el acoso de las tropas enemigas que le perseguían con encono después de sus victorias en el cuartel de La Plata y en la emboscada de los Llanos del Infierno, se desconocía el paradero de los combatientes y su líder.

 Evocando las palabras del manifiesto de Fidel al pueblo de Cuba

En tal contexto, Fidel convocó a una reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio y también solicitó la presencia de un periodista para que Cuba y el mundo conocieran la presencia de la guerrilla en la Sierra Maestra.

Una vez terminado el diálogo, tras la salida de Matthews, comenzó la reunión de la Dirección del Movimiento 26 de julio en la que se acordó la redacción de un documento dirigido a la nación conocido como el Manifiesto de Fidel al Pueblo de Cuba sobre los primeros 80 días de campaña en la Sierra Maestra. Fidel comenzó a redactar ese manifiesto, y le puso la fecha del 20 de febrero de 1957.

Era la primera vez desde la salida de México que Fidel Castro, en su calidad de jefe nacional del Movimiento 26 de Julio, se dirigía al pueblo de Cuba, confirmaba directamente que estaba vivo y peleando, y que contaba con una organización ordnada y dispuesta a combatir a la tiranía batistiana.

 Evocando las palabras del manifiesto de Fidel al pueblo de Cuba“Desde la Sierra Maestra, a los ochenta días de campaña, escribo este manifiesto. La tiranía, incapaz de vencer a la revolución por las armas, acudió a las mentiras más cobardes anunciando el exterminio del destacamento expedicionario y de mi propia persona. Y hoy, después de casi tres meses de inenarrables sacrificios y esfuerzos, podemos anunciar al país que el destacamento “exterminado” rompió el cerco de más de mil soldados entre Niquero y Pilón; que el destacamento “exterminado” atacó el baluarte de la Plata, obligándolo a rendirse después de 45 minutos de combate, que el destacamento “exterminado”, nutridas sus filas, , con campesinos de la Sierra Maestra, ha resistido valerosamente los reiterados ataques de la aviación y la artillería de montaña y se bate exitosamente, casi a diario, contra más de tres mil hombres Pero lo cierto es que el destacamento “exterminado” sigue en pie, y que ya no es un destacamento sino varios, los que están operando en la Sierra Maestra. Más de la mitad de las armas y el noventa por ciento de las balas con que combatimos, se las hemos arrebatado al adversario en lucha abierta”.

De igual forma, el manifiesto de Fidel al Pueblo de Cuba afirmaba que la tiranía de Batista estaba herida de muerte, lo que había tratado de ocultar con feroz censura lo sabría muy pronto todo el mundo. “Pero, ¿podrá Batista seguir ocultando al país y al mundo lo que está ocurriendo en la Sierra Maestra? De un instante a otro será publicada con fotografías la entrevista que nos hizo en pleno corazón de la Sierra el editorialista del New York Times. La Dictadura quedará en ridículo”, enfatizaba Fidel.

El Manifiesto al Pueblo de Cuba firmado en la Sierra Maestra el 20 de Febrero de 1957 concluía lanzando las consignas del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, resumidas en la intensificación de la quema de caña, en toda la zona azucarera para privar a la tiranía de los ingresos con que paga a los soldados que envía a la muerte y compra los aviones y las bombas con que está asesinando a decenas de familias en la Sierra Maestra; incluía el sabotaje general de todos los servicios públicos y todas las vías de comunicación y transporte.

También la ejecución sumaria y directa a los esbirros que torturaban y asesinaban a los revolucionarios, la organización de la resistencia cívica, la intensificación de la campaña económica para los gastos del Movimiento y por último La Huelga General Revolucionaria como punto culminante y final de la lucha.