[:es]Equinoterapia, programa para favorecer a niños discapacitados en Cuba[:]

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Ciego de Ávila, Cuba, 19 may .-Cuba desarrolla diversos programas para mejorar la calidad de vida de niños discapacitados, aún cuando existen insumos deficitarios a causa del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a la Isla.

 

Dentro de los proyectos está la equinoterapia, para lo cual existen en el país unas 16 áreas ecuestres, que atienden a infantes sordociegos, con parálisis cerebral, autismo, síndrome de Down y operados de cardiopatías congénitas.

La rehabilitación a niños con diferentes incapacidades mediante el empleo de equinos se realiza en la provincia de Ciego de Avila, en un centro aledaño al parque zoológico, donde se desarrolla el proyecto comunitario Tin.

Además de los niños de la comunidad, también ofrece atención a los matriculados en las escuelas especiales Celia Sánchez Manduley y Lázaro Tabío, del territorio avileño.

Según la especialista Aylema Mursulí, la institución atiende en estos momentos a unos 20 menores, quienes además de los servicios de rehabilitación, tienen su espacio para el juego y la diversión.

El tratamiento aprovecha las bondades del caballo y lo inserta en el método terapéutico y educacional en el cual participan fisioterapeutas, psicopedagogos, logopedas, profesores de cultura física, estomatólogos, y familiares de los infantes.

La instalación avileña se inserta dentro del proyecto nacional de equinoterapia -iniciado en Cuba en el 2003- que garantiza calidad de vida e inclusión del niño a la sociedad, pues ayuda a minimizar el padecimiento e incluso a superar la dificultad.

Según especialistas en la materia, el movimiento armónico del paso del caballo regula el tono muscular y la función del sistema vestibular del cuerpo humano.

En tanto, cabalgar pone en actividad todos los músculos del cuerpo del jinete, ayuda a recuperar la función neurológica disminuida y a suplir la del área motora dañada.

Yudania Galeano es la madre de un niño autista, y se siente muy satisfecha con el tratamiento que recibe su hijo, pues ha observado cierta evolución en su comportamiento y lo ve un poco más relajado.

El nombre del proyecto rinde homenaje a Juan Olimpio Valcárcel (Tin), un niño discapacitado que quiso incorporarse a la columna invasora de Ernesto Che Guevara, pero su limitación física se lo impidió. (PL)

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