Educadores santacruceños inspiran ternura y respeto

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No es fortuita la admiración que causa el proceder magisterial del claustro de jóvenes y experimentados educadores en la escuela primaria “José Oquendo Díaz”. La pureza de su conducta, la dedicación plena al ejercicio del alma: enseñar, los hace merecedores del cariño que sienten por ellos los estudiantes, padres y comunidad en sentido general.

“Eso se gana desde la ejemplaridad diaria, la ternura sincera, también el respeto hacia uno mismo y los demás seres humanos”, consideró Maritza Hernández Felix, directora del plantel, uno de los cuatro (los otros tres son multigrados) ubicados en el Consejo Popular La Caobita del municipio Santa Cruz del Sur.

La máster en Ciencias de la Educación le ha dedicado 27 años al sector. “Está labor se ha arraigado a mi corazón. Salí del aula porque debía asumir la responsabilidad durante un tiempo: ya son seis años en este cargo, dedicada a exigir porque la calidad de las clases, el horario docente y la disciplina colectiva vayan en el mismo orden, unos de los requisitos importantes para convertir el centro en el lugar cultural más importante de este entorno”.

Siente la complacencia de haber formado muchos estudiantes. “El buen desempeño tiene logros. Puse el granito educativo en esos que hoy son profesores, instructores arte, médicos, enfermeras, técnicos de la Salud Pública…. ¡La mayor dicha!”, expresa Hernández.

51 educandos de preescolar a sexto grados se encuentran a cargo de 16 docentes, todos con elementales categorías científicas: licenciados y másteres, encargados de elevar la cultura general de los infantes a través de la práctica pedagógica establecida.

Los nuevos evangelios vivos buscan ascender a la exquisitez. “A esa cima se puede llegar si nos autopreparamos antes de poner la fecha del día en el pizarrón. El estudio individual de los temas a tratar cada semana favorece y beneficia a los educandos, pues los contenidos impartidos con sabiduría acrecientan las motivaciones de los pequeños”, manifiesta la egresada Magdalena Portuondo Lago, quien está al frente de un grupo de tercer grado.

Esa estima por la profesora recién llegada la manifiesta Marlene de la Caridad Tiet Ruiz “La maestra Magdalena nos ha querido desde el primer momento. Nos pide que estudiemos, hagamos las tareas y seamos obedientes”.

En otra de las aulas Marta Cabello Rodríguez atiende otro grupo de infantes. Quiso retirarse al cumplir la edad establecida, los 55 años. “Tenía a mamá muy enferma, sin embargo, en ese época tuve apoyo de la familia y le di clases a un niño discapacitado. Tiempo después de fallecer mí madre se me solicitó regresar al plantel. Estoy feliz. Los niños transmiten inmensas energías: ellos son el fundamento por el cual estoy aquí”.

La Olimpiada del Saber se realiza en la santacruceña “José Oquendo Díaz”, donde participan discípulos de cuarto a sexto grados acompañados de la familia. La célula básica de la sociedad puede apreciar el progreso de sus hijos en la asignatura de Matemática, al resolver ejercicios complejos.