En la élite de la música cubana, pero popular y sofocador

Por Daimarelys Pérez

Promotor de la música cubana, gran anfitrión y sobre todo, excelente artista, Paulo Fernández Gallo cuenta hoy con el aplauso incondicional del público que desde diversas latitudes sigue al creador del representativo proyecto Sonando en Cuba.

 

Al llegar a la escena principal de esta ambiciosa, pero altruista empresa, Paulo FG, conocido así en el mundo artístico, no repara en ofrecer una entrevista exclusiva a Prensa Latina, mientras ajusta los últimos detalles para el ensayo general del espectáculo, nacido de una idea que materializó con gran osadía, para formar a jóvenes soneros.

La esencia de la iniciativa es reconquistar los valores musicales contenidos en la identidad del pueblo cubano; rescatar las grandes voces y el buen cantar, afirmó el intérprete de temas como Tú no me calculas o A ritmo del festival, éxito convocado aquí para la campaña de los meses más calurosos de la etapa estival y ubicado en los primeros lugares de las listas nacionales.

Sonando en Cuba -espectáculo que sale al aire cada domingo por uno de los canales más vistos de la televisión cubana- no es solo un programa televisivo, manifestó el cantante, sino un proyecto sociocultural que para mí puede ser muy sostenible a partir de que todo el mundo se enfoque en su concepto, en su génesis.

Fue una idea concebida para preservar nuestras raíces, de lo contrario sería traicionar una historia musical reconocida a nivel mundial, que hemos disfrutado a lo largo de tantos años y por la cual hemos sido respetados.

La manera del cubano de hacer música es lo que nos identifica en la escena internacional, aunque ‘la representación de hoy no es igual a la de otros años, no tiene la profundidad rítmica de etapas precedentes’, sostuvo Paulo FG.

Su opinión -como la de la mayoría- gira en torno a los grandes creadores de este país, quienes de todos los géneros y épocas defendieron, y aún mantienen, el nombre de Cuba en la cúspide del panorama sonoro mundial.

Hemos sido reverenciados durante décadas; si ese camino lo perdemos y no le damos prioridad a los valores alcanzados corremos el riesgo de que nuestros jóvenes se nos pierdan; es ahí donde siempre apunto con este proyecto, indicó el compositor y director de la agrupación la Élite.

El equipo de Sonando en Cuba exige cada semana de este noble empeño para la creación de nuevos músicos, independientemente de la producción que requiere concebir un espectáculo de tal magnitud.

De expectativas está cubierto siempre lo novedoso. (…) Y sí, subrayó, estas se han cumplido, pese a que todo encierra mucho sacrificio; cuesta trabajo que te entiendan, que intuyan por dónde quieren encaminar las cosas, unir a un grupo de personas para llevar a cabo una realización de este tipo.

También, cuesta trabajo que todo el mundo se enamore de la idea, comprender por dónde va este proyecto, que la gente no se confunda; desechar la arrogancia que no tiene nada que ver con nuestro propósito y defenderlo con inteligencia, solo así yo creo que se va generando el logro poco a poco, añadió.

Al decir de varios integrantes de este complejo engranaje, la actual edición de Sonando en Cuba mermó en la calidad de las presentaciones y a la hora de escoger el repertorio deseado por los mentores, sin embargo, no puede desdeñarse la voluntad de los concursantes.

Como el propio artista ratificó, ‘todos los proyectos en la vida, sea cual sea, tienen resistencia, lo único que debemos demostrar es la buena causa por la cual emprendemos esos ideales, y este programa tiene un objetivo preciso y un argumento sólido; creo que lo ha evidenciado con la reacción de la gente’.

POR CAMINOS EMPEDRADOS SE LLEGA AL TRIUNFO

Como guijarros en la costa, de tropiezos está colmado el trayecto hacia la conquista de sueños, diríase metas ya bien fundadas, sobre lo cual el intérprete señaló la fuerza que le da el público cuando en ocasiones escucha algunos comentarios inapropiados, con inútiles pretensiones de desgastar su empeño, pero el regocijo en su rostro se hace visible al liderar esta superproducción.

Tú sabes que están los críticos, especialistas en diversos temas, pero están quienes no lo son; estos últimos juzgan sin fundamento, son superficiales en sus valoraciones y tienen desconocimiento cuando reparan en algo.

Los críticos son los que realmente conocen la verdad de la cual parten para componerla e intentar algo mejor, pero los otros solamente ven una parte de esa verdad, hacen la suya para ser protagonistas, más, censuran y son inflexibles, expresó el cantante con un gesto de lamento.

El llamado ‘Sofocador de la salsa’ insistió en que para llegar a cualquier conclusión hay que buscarle el sentido a las cosas, ahondar en el verdadero propósito de lo que hacemos, por tanto, las aspiraciones de Sonando en Cuba están bien delimitadas, son claras, independientemente de las deficiencias técnicas o cualquier detalle pequeño, pero la esencia de este proyecto es grandiosa.

La respuesta del público es de agradecimiento y el sacrificio -a veces mucho más allá del ámbito colectivo- valió la pena, pues necesitamos influenciar de manera positiva a esos jóvenes que comienzan en la música, quienes forman parte de nuestra realidad social y pasan tanto trabajo como antes lo pasamos nosotros.

Desde el punto de vista de identidad se precisa de un espectáculo de este tipo, que involucre diversos procesos creativos y, ‘mientras tenga la capacidad para hacer lo necesario, voy a estar aquí, con ellos, para que cumplan ese sueño’.

COMIENZOS TAMBIÉN PUNTIAGUDOS

Sobre Paulo Fernández Gallo repasamos sus comienzos y paso por grupos musicales como Galaxia, Opus 13 o Dan Den, etapa de aprendizaje que le demostró la importancia de una labor de preparación colectiva.

Con Dan Den me fue muy bien como punto de partida para hacer mi propia agrupación, ella me dio la posibilidad de evaluar que el intenso trabajo y la práctica en conjunto dan como resultado un buen suceso, un éxito más seguro.

El reconocido intérprete recordó que las bases para formar su propia orquesta las estableció mucho antes y en diferentes cabarets, donde abordó un repertorio variado de la música cubana en general que constituyó el preámbulo para alcanzar la dimensión necesaria a la hora de mostrar sus potencialidades.

Con el termómetro del público logré reconocer cuánta pegada uno puede tener, y eso lo consigo desde que estaba con mis primeros grupos, sobre todo, con Galaxia trabajando, acentuó.

Detractor de los extremos, contrario a los textos, tanto soeces, como excelsos en el momento de interpretar música bailable, huidor de las metáforas inoportunas, Paulo FG prefiere en sus temas el lenguaje directo para llegar a un público más amplio, sin desdeñar las letras inteligentes, sugerentes, como Ilusión de papel o Te deseo suerte.

Hijo de una poetisa que estudió historia del arte, siempre mostró rebeldía frente a las exigencias de ella cuando quería que fuera actor.

Decía que era bueno, pero no había quién me diera una clase de teatro; tampoco hice jamás un texto de mi madre, porque afirmaba que era mucha poetisa para llevar su pluma al lenguaje de la calle que es urbano, rememoró el carismático sonero.

Hoy muchos jóvenes que buscan integrar la nueva cantera de músicos de este país se acercan al proyecto Sonando en Cuba, y de la mano de su creador Paulo FG y el equipo de asesores musicales caminan rumbo a ese sueño como protagonistas de su propia obra.