El marabú dejó de ser pesadilla para perseverante productor santacruceño

Únicamente un desquiciado mental podía entrarle de frente al compacto marabú,decían. Olvidándose de esas murmuraciones sin sentido, reiteradas por criticones de orilla, el puntista del otrora central Jesús Suárez Gayol, que luego perdió el interés por la carrera de mecánico naval en la ciudad de Manzanillo, decidió meterle el pecho, el hacha y la mocha a los aparentes indestructibles troncos atestados de espinas.

“Nadie me iba a calificar de flojo. Cuando un hombre se compromete en una tarea no puede cogerle miedo a las dificultades. Poco a poco fui venciendo al “adversario”.

Edisbel Lázaro Sánchez Junco creó el mínimo de condiciones en cuanto pudo: construyó una pequeña vivienda de mampostería, donde ya había comenzado a incrementar los cultivos varios. “A la casa apartamento nuestra vamos en ocasiones”, puntualizó.

“Ni siquiera yo que soy su esposa imaginaba su intensa fortaleza física”, comentó  Ideivis Soto Ramírez. “Nunca, aseveró, lo escucho hablar de cansancio, estropeo o expresar: Ya no puedo más. Tiene una reserva de energía inmensa. Eso sí, me encargo de cuidarlo y alimentarlo bien”.

Al fondo de la comunidad santacruceña de igual nombre que el citado ingenio, se encuentra la finca El Progreso, nombrada así por el matrimonio. Muchas utilidades ha aportado la caballería de tierra al productor, asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Pepito Tey, en los tres años de continuo quehacer.

“Voy a cumplir 26 de edad en noviembre; podría en estos momentos estar ejecutando otra labor menos ruda, pero deseo apoyar a mi padrastro a sembrar e incrementar los cultivos. Sigo divirtiéndome en ocasiones porque me gustan las fiestas y bailar”, señaló Leonel Torres Soto.

Más de nueve hectáreas se encuentran limpias, sólo nueve han sido plantadas en los tres años de ajetreo, lográndose favorables rendimientos en la yuca, maíz y el maní. “Cultivé  arroz hace algún tiempo, sin embargo se malogró pues estas áreas son muy secas”, expuso Edisbel.

La sequía del pasado año mermó los resultados allí, no obstante se entregaron a la “Pepito Tey” 25 quintales de maíz y 25 de yuca, excepto el maní que lo emplea para su consumo la familia Sánchez-Soto. En el actual 2017, los entrevistados extraerán 25 quintales de maíz y 50 de yuca.

El tenaz miembro de la CCS del sur camagüeyano a partir  de enero echará abajo el marabú restante para comenzar la cría de carneros, además dedicará un gran segmento de ese terreno a la plantación de calabaza.