Dirigente comunitario santacruceño prepara elecciones parciales y evoca deber internacionalista en Angola

Las tareas en el barrio, las laborales en el hospital Jose E. Santiesteban Báez, las diarias, que nunca terminan en el hogar junto a la familia, son las imprescindibles en el cotidiano quehacer de Nelson Menéndez Fuentes.

Este incansable presidente del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) número dos, tiene todo organizado en la cuadra con vistas a las elecciones parciales del Poder Popular. “Iremos a votar temprano el día 26 en el colegio electoral creado en la circunscripción 67”, afirmó.

Conoce la intención de la entrevista el jefe de turno del señalado centro de Salud Pública. Razona en silencio unos segundos para rememorar cada detalle de su vital deber internacionalista en la República Popular de Angola, desde  enero de 1986 hasta marzo de 1988.

“En la provincia de Malanje formé parte del batallón de infantería. Las ocho semanas que allí permanecí resultaron fructíferas. Pude incrementar mi preparación militar en las clases sobre táctica. A la guerra no se debe de ir sin tener un mínimo de conocimientos”, especificó.

Varios cubanos de ese propia formación al terminar el breve curso fueron trasladados al puente Luis, distante 130 kilómetros.

 “Protegimos día y noche la enorme ruta de concreto por la que transitaban las caravanas, cuyo fin era abastecer de avituallamiento, comida y armas el resto de las unidades en las que se  encontraban nuestros camaradas y a las angolanas, también”.

A las cinco de la tarde, acotó, se minaba la entrada y salida del largo viaducto. “Se colocaban gran cantidad de minas antipersonales y las del tipo F-1. Así los enemigos reclutados por el Frente Nacional de Liberación de Angola y la Unión Nacional para la independencia de Angola, se veían imposibilitados de realizar un ataque comando de manera sorpresiva”.

Cuando Fidel visita a la hermana tierra, ordena la retirada de la custodia cubana de los puentes. El santacruceño al mando de una temible cuatro bocas en algunas ocasiones y otras como comunicador, anduvo encima de uno de los carros de la caravana Camilo Cienfuegos.

“Sí sospechábamos, refirió, algún movimiento entre la maleza cercana a la carretera, se nos ordenaba hacer disparos de exploración. Nunca tuvimos respuesta de la fuerza contraria”.

Cinco medallas brillaron otra vez en el pecho de Menéndez Fuentes, las del reconocimiento a su valentía solidaria. “Fue una etapa en la que pude haber perdido la vida. Nunca he temido morir por una causa justa. Muchos compañeros cayeron en combate. Su ejemplo late en cada corazón de los revolucionarios convertidos en un Comandante en Jefe”.