Cuba cae ante Israel en Clásico Mundial

Tokio, 12 mar.- La fragilidad del pitcheo cubano en el dominio de los lanzamientos fue responsable de la primera derrota en la apertura de la segunda fase, ante un equipo de Israel que sigue sin perder en el Clásico Mundial de Béisbol 2017, porque se ajusta a los fundamentos de la pelota.

No es estridente a la ofensiva y al campo juega tranquilo. Pero lo que enloqueció aquí a los aficionados, y sobre todo a los bateadores antillanos, fue la velocidad de sus cerradores.

En definitivas, el juego terminó en tres horas y media con marcador de 4-1, que tal vez no refleje la debilidad del montículo perdedor, pero cuando se profundiza en los nueve innings salta fácilmente a la vista el descontrol, además de permitir hasta el lujo de un squeeze play relampagueante y suicida en la parte baja de la octava entrada. Hay que decir que fue magistralmente ejecutado por Blake Gailen, el séptimo madero de Israel.

Los israelíes pegaron cinco incogibles y fabricaron cuatro. Cuba acumuló la misma cantidad de jits y pisó el home una sola vez, por el tercer jonrón de Alfredo Despaigne en la justa, con el cual pasó a encabezar —con siete— el casillero de cuadrangulares de estas lides, al romper el abrazo que mantenía con su compañero Frederich Cepeda.

¿La diferencia? Los pitchers cubanos embasaron a más bateadores por boletos que por jits permitidos. Transfirieron a ocho, incluido uno por la vía intencional, desempeño letal para un nivel como el del Clásico Mundial y frente a un equipo que sabe jugar Béisbol.

Cuba vencía por el bambinazo de Despaigne y el empate sobrevino en las piernas de Ike Davis, que había recibido la tercera base del abridor Noelvis Entenza, a quien le produjeron con dos outs en la pizarra y ese hombre en primera, impulsado luego por doblete del receptor Ryan Lavarnway. Ese fue el primer jit de los ganadores.

En el sexto, ante el zurdo Yoanni Yera, llegó la segunda carrera de Israel en el partido, anotada por Nate Friedman, quien había alcanzado la primera gratis. Idéntico libreto para el cuarto rollo sobre la goma, boleto a Zach Borenstein en el octavo y vino el squeeze play ya narrado después de un jit que puso a los hombres en tercera y primera.

No digo que si los tres hombres hubieran sido retirados el juego tuviera otro desenlace, solo les comento lo ocurrido en el terreno de juego. Una cosa es entrar en circulación porque se vence la oposición del lanzador contrario y otra que se le regale la oportunidad.

Al pitcheo cubano le habían pegado duro, pero eso también está en el juego, como lo está la galería de excelentes jugadas a la defensa en el primer tercio. Roel Santos se lució para cerrar el primero con una joya en el jardín central sobre criminal línea de Ike Davis; antes, el discutido Carlos Benítez le quitó un jit a Sam Fuld en peligrosa conexión entre segunda y la inicial, y en el tercero, Yurisbel Gracial congeló un cohetazo del propio bateador. Y por el bando israelí, Gailen frustró el anhelado primer incogible de Benítez.

El resto lo firmaron Zack Thornton y Josh Zeid, dos hombres de más de 95 millas, el segundo con varios lanzamientos de 96 millas y uno de 97 en el noveno. A esa velocidad, después de tres horas y con tres abajo, no estamos acostumbrados. (Con información de Oscar Sánchez Serra/ www.granma.cu) (Foto: Ricadro López Hevia/ www.granma.cu)