Cuando la ciencia llega a la comunidad: Tarea Vida (+ Fotos)

Desde el pasado siglo los estudios sobre cambio climático vienen marcando el desarrollo científico, económico y social de la comunidad internacional, y principalmente de los países insulares. Cuba conoce bien esta realidad, pero Irma, el reciente evento hidrometeorológico que azotó la isla en septiembre, puso a sus habitantes frente a las consecuencias de este fenómeno.

Las comunidades del norte y sur de la provincia de Camagüey vivieron de cerca la furia del meteoro, que dejó a su paso un desolador panorama, cuya magnitud lo hizo trascender entre los huracanes más intensos registrados en la historia del Caribe.

Afectaciones en Playa Jigüey.

Experiencias vs. percepción

“El pueblo se confió, no esperábamos lo que vimos al día siguiente”, confirmó Mayda Gómez Valdés, presidenta del Consejo Popular Brasil, en Esmeralda.

Pero más allá de los daños cuenta una historia que conmueve, pues en Cuba nadie quedó solo a su suerte. “Un señor ancianito, que había perdido su hogar, cuando vio su casita hecha en Jaronú se arrodilló en el suelo y dijo: ¡Gracias, Fidel. Gracias, Revolución!”

Héctor Ventura Gómez, el más veterano de los pescadores y conocido cariñosamente en la comunidad Playa Jigüey como “Venturita” cuenta: “Al otro día cuando volvimos no había rastro de nuestras casas, ni de las pertenencias que habíamos dejado, solo habíamos recogido lo indispensable para ir al centro de evacuación”.

A ello agregó con palabras entrecortadas: “Nadie pensó que nos encontraríamos esto al llegar, teníamos experiencia de otros ciclones, pero ninguno como este: había penetrado el mar, pero nunca había derribado ninguna vivienda”.

“Irma se llevó las 28 casitas que teníamos en Playa Jigüey, no dejó absolutamente nada. El día del ciclón (8 de septiembre), yo estuve aquí hasta las 12 del mediodía, y ya el mar estaba penetrando. Cuentan que en la tarde se veían las olas por encima de las casas”, recuerda el pescador Andrés Méndez Pires.

Pero ciertamente nadie quedó desamparado, el Consejo de Defensa aseguró las vidas de las personas cuyas viviendas estaban ubicadas en zonas vulnerables, y una vez que el huracán  abandonó las costas del país, comenzaron las tareas de recuperación y la construcción de nuevos asentamientos para las familias damnificadas.

Construcción de asentamientos en zonas de desarrollo para los damnificados del huracán Irma. El asentamiento en Jaronú, Esmeralda, es uno de ellos.

Una tarea de sensibilidad: educar para la vida

No evaluar la magnitud de los daños, ante la probabilidad de un evento extremo, indica una baja percepción del riesgo. Y es que las personas suelen crear mitos de la invulnerabilidad de las zonas donde viven, basadas en toda una vida a orillas de las costas, donde el mar ha amenazado, pero nunca ha mostrado su verdadera furia.

La Doctora en Ciencias Martha Rosa Muñoz, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), se refirió en el programa de corte medioambiental “A tiempo”, a la importancia de informar, educar y formar a la población. “La percepción del riesgo es un problema de responsabilidad social, de la escuela, la comunidad y la familia, de todos y todas. Tenemos que tener en cuenta que no es un problema coyuntural, sino permanente por la condición insular de nuestro país”.

Es por ello que la Asamblea Provincial del Poder Popular y el Partido Comunista de Cuba (PCC) en Camagüey, de conjunto con los presidentes de los Consejos de Defensa de cada territorio, así como las autoridades del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA);  convocaron a sus especialistas a promover acciones de capacitación en las comunidades más afectadas para que el conocimiento no se quede en las instituciones científicas, y llegue a la población.

Conforme al principio de que la ciencia en Cuba tiene como misión mejorar la calidad de vida del pueblo, se ha extendido una estrategia de educación ambiental a 13 comunidades camagüeyanas, a partir de intercambios y conversatorios con expertos sobre temáticas relacionadas con el cambio climático, vulnerabilidad y riesgo, y además, los propósitos de la Tarea Vida.

¿El objetivo? Familiarizar a los pobladores con términos e investigaciones que marcan pauta en la política científica, económica y social del país, fomentar una cultura de prevención y que ellos sean partícipes de este proceso al manifestar sus dudas y criterios.

Los habitantes de San Jacinto pudieron esclarecer sus dudas y emitir sus criterios.

La MSc. Migdalia Marí Mendoza, coordinadora provincial de los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR), explica siempre de forma puntual al comenzar su intervención en esos lugares, los peligros y vulnerabilidades identificadas, pues en la medida en que se reduzcan o eliminen tales incidencias, dichas comunidades estarán mejor preparadas para enfrentar el escenario futuro.

Los asentamientos costeros en los que se han desarrollado las primeras actividades son Mola y Gurugú, en Minas; Puerto Piloto Nuevo, Puerto Piloto Viejo y La Gloria, en Sierra de Cubitas; Playa Jigüey y Playa Guanaja, en Esmeralda; Santa Rita, Punta Gorda y San Jacinto, en Nuevitas, Punta de Ganado y La Boca, en Santa Lucía, y Playa Florida.

Aunque se priorizaron las zonas costeras más vulnerables, afectadas por el reciente meteoro, la filial camagüeyana del CITMA asegura que se visitarán todos los consejos populares de la provincia, teniendo en cuenta que la capacitación concierne a todos los ciudadanos.

Las charlas educativas no solo han incluido a adultos, también han sido organizadas en escuelas, para contribuir a la educación medioambiental de las futuras generaciones, protagonistas también del barrio y el hogar.

En los intercambios trascendieron iniciativas interesantes en aras de la visibilidad de estas temáticas.

“Sería bueno que en el periódico Adelante salieran fragmentos de la Tarea Vida y las explicaciones que los compañeros del CITMA nos han ofrecido para educarnos, especialmente a los pequeños, que son el relevo. Quizás en las escuelas se pudieran incorporar estos conocimientos en alguna asignatura”, sugirió Celedonio Romero Figueroa, poblador de la comunidad Santa Rita.

En aras de favorecer en los asentamientos la información necesaria sobre el cambio climático y la Tarea Vida, el CITMA elaboró plegables informativos que se distribuyen a través de las charlas educativas, como parte de una estrategia de comunicación.

“Lo más importante de los conversatorios que estamos sosteniendo en las comunidades es hacer conciencia en los pobladores, y que ellos a su vez se conviertan en multiplicadores de saberes. Es vital que cuando se avise de un peligro la persona sienta la necesidad de protegerse y de tomar todas las medidas que permitan no solo preservar su vida, sino también sus medios y recursos”,  explicó la Doctora en Ciencias Andrea Armas Rodríguez, delegada del CITMA en Camagüey.

Américo Betancourt Castellanos, habitante de Santa Rita, felicitó a los especialistas del CITMA y manifestó que su tarea como militante del PCC y combatiente de la Revolución, es ayudar en las misiones que contribuyan a salvaguardar la vida del pueblo.

“Ellos llegaron hasta aquí, una zona apartada, para darnos esas valiosas explicaciones y que nosotros no estuviéramos al margen de lo que sucede en el país y la provincia”, destacó Betancourt Castellanos.

La Tarea Vida: una apuesta por Cuba

Refieren los científicos que el cambio climático es el “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables, como mínimo de 30 años”1.

Así lo demuestran las modificaciones en las variables climáticas que ya se perciben en la mayor de las Antillas. Cada año sube el nivel medio del mar 0,8 mm y las medias anuales de temperatura aumentan aproximadamente en 0,9 grados Celsius.

Pozo de agua en Playa Florida que tras el ascenso del nivel medio del mar ahora se encuentra dentro del mar.

Se reducen a su vez, las áreas boscosas y la biodiversidad a ellas asociada. Los estudios demuestran que la salinización en Cuba en el 2050 avanzará entre 30 y 40 kilómetros. Mientras, los regímenes de lluvia muestran mayores alteraciones y vivimos temporadas ciclónicas cada vez más intensas con organismos más fuertes.

Pero tales alarmas exigen preparación y trabajo mancomunado para adaptarnos y atenuar los efectos del cambio climático.

“Los países insulares son las más vulnerables y el Estado Cubano como siempre, ha tomado medidas y decidió organizarse. Se están tomando acciones cuyo alcance será a corto, mediano, largo y muy largo plazos. Estamos asegurando dejarles a nuestros hijos y nietos unas condiciones de vida más favorables”, acotó la delegada del CITMA.

Si se logran implementar las medidas adecuadamente, esos fenómenos que prevé la ciencia  para el 2050 y el 2100 se van a desfasar en el tiempo y tardarán más en suceder.

Con ese fin, el 25 de abril del 2017 surgió la Tarea Vida, Plan de Estado que incluye 11 tareas concretas y cinco acciones estratégicas para prepararnos ante los desafíos del cambio climático.

Plegable que sobre la Tarea Vida se distribuye en las comunidades durante las charlas de educación ambiental.

Apunta Armas Rodríguez que “se le denominó Tarea Vida para acortarle el nombre y que las personas lo pudieran manejar con facilidad. Su nombre es Tarea Vida porque el objetivo es ese: preservar la vida de todos los cubanos”.

Cuando las personas escuchan hablar de esta Tarea solo piensan en la reubicación de los asentamientos vulnerables, y esto ha creado mucha polémica en la población. ¿Qué opinan los especialistas al respecto?

Andrea Armas explicó que “las personas han  reducido la Tarea Vida al hecho de que si viven en una comunidad costera los van a trasladar. El reordenamiento de las comunidades vulnerables será un proceso gradual, cuando se hayan creado las condiciones de vida en áreas de desarrollo, en lugares alejados de aquellos de mayor vulnerabilidad. Y esto requiere de medidas territoriales respaldadas por recursos económicos y financieros. Está asociado a un proceso político de entendimiento de que las personas están en riesgo y hay que tomar medidas para evitarlo. Es muy importante que lo comprendan”.

Municipios camagüeyanos más vulnerables ante el ascenso del nivel medio del mar.

Por su parte la Doctora en Ciencias Lisbet Font Vila, jefa de la Unidad de Medio Ambiente del CITMA, señaló que “existe el Decreto Ley No. 212 Gestión de la Zona Costera del 2002, que implementa el Instituto de Planificación Física (IPF). Las viviendas que se encuentran en la primera línea de costa están afectando las zonas costeras. Todos estos fenómenos climatológicos debemos verlos concatenados: el clima amenaza, cambia y exige adaptación. Es un reto porque están presentes la idiosincrasia y las costumbres de las personas que han vivido toda su vida en esas comunidades, y se vuelve muy difícil que comprendan que tienen que trasladarse. Pero la primera premisa es salvaguardar las vidas humanas”.

Lo cierto es que la Tarea Vida, además del reordenamiento territorial, pone atención, entre otros temas, al uso eficiente del agua; a la generación de cultivos que resistan las condiciones cada vez más adversas del clima; a la recuperación de las playas arenosas, los arrecifes de coral y los manglares; a la protección de los suelos de la salinización; a la reforestación y a la educación ambiental.

Precisamente en la cultura ambiental el país concentra uno de sus mayores esfuerzos, para lograr que el pueblo adquiera conciencia y eleve su percepción de riesgo como única vía para afrontar de manera eficaz el cambio climático. Como bien expresara José Martí: “(…) ¿conocer los peligros, no es el primer paso ya para vencerlos?”2.

Referencias para este trabajo:

1. Enfrentamiento al cambio climático en la República de Cuba. Tarea Vida. Folleto del CITMA.

2. Discurso en conmemoración del 10 de Octubre de 1868, en Hardman Hall, 10 de octubre de 1891, t.4, p.264.

(Por Damaris Hernández Marí/ Universidad de Camagüey. Fotos de la autora)