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Enrique Díaz Suárez, carpintero marino desde tierra firme
El trabajo de la madera es una de las actividades más antiguas que existe, por lo que en cada cultura y regiones encontramos diferentes maneras y herramientas de labor. Las embarcaciones de las empresas pesqueras precisan el trabajo de los carpinteros, esforzados obreros que se suman al quehacer de mecánicos y soldadores para poner en marcha esos navíos.
Cuando entramos al coloso productivo de esta zona austral agramontina, el taller de winche deviene sitio de obligada visita. Allí laboran varios santacruceños y Enrique Díaz Suárez es uno de ellos.
“Yo empecé a trabajar en las oficinas de la empresa y luego pasé al taller de winche”
En esa área varios son los obreros que se desempeñan, el sonido de motores, serruchos y otros implementos de labor inundan el sitio, donde overoles ágiles se mueven dispuestos a cumplir cada tarea.
Treinta y dos años lleva Enrique en el Combinado Pesquero “Algérico Lara Correa” de Santa Cruz del Sur. Es él un experimentado carpintero que siempre está dispuesto a cooperar en todo. Junto a sus compañeros de labor tiene la responsabilidad de mantener la flota en alta mar, más cualquier otro bregar lo ocupa dentro de la fábrica.
“Nosotros hacemos lo que haga falta, buscamos alternativas, nos ayudamos unos a otros, y cuando hay que realizar otras funciones, las desarrollamos sin dificultades”
Alternativas y la búsqueda incesante de posibles soluciones centran el quehacer cotidiano de Enrique, quien llegó hace más de tres décadas a EPISUR.
“El Combinado es mi propia vida porque prácticamente desde que salí del servicio militar trabajo aquí, yo era muy jovencito, y ahora espero jubilarme en esta empresa”
Aunque la labor diaria del avezado carpintero es sobre tierra firme, el fruto de ese empeño se multiplica en alta mar, lo que hace de este santacruceño un hombre de sol y salitre. (Yanayma Rodríguez Molina / Radio Santa Cruz)
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