[:es]Agricultura urbana y suburbana: una alternativa necesaria (+Podcast)[:]

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Desde el inicio de la vida humana la agricultura ha sido una de las más valiosas fuentes de alimentos. Así ha sido a lo largo de los siglos y así seguirá siendo.

En los últimos años el mundo vive una crisis económica y el precio de los alimentos es cada vez más elevado. Ello ha propiciado la búsqueda de nuevas alternativas que garanticen la supervivencia de nuestra especie y la agricultura urbana y suburbana ha sido una de esas opciones.

Nuestro país también ha apostado por este programa, el cual, en correspondencia con los conceptos y enfoques promovidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha sido ajustado con el nombre de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.

Le proponemos el podcast de Radio Rebelde con Theodor Friedrich, quien fuera representante de la FAO en Cuba:

El Programa de Agricultura Urbana y Suburbana que se desarrolla en Cuba se ha convertido en una de las estrategias de nuestro gobierno para elevar la producción de alimentos y de ese modo, garantizar la seguridad alimentaria de la población.

La iniciativa cubana tiene en cuenta que el mayor porcentaje de población se ubica en las ciudades y pueblos, por lo que se centra en utilizar cualquier espacio disponible para acercar la producción a los consumidores.

Hortalizas y frutas constituyeron en un inicio el centro de la producción de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, dada su difícil transportación a grandes distancias, sobre todo por las altas temperaturas y humedad características del archipiélago.

Pero a medida que fue desarrollándose, se fue ampliando a otros productos que en la actualidad abarcan más de 30 subprogramas, entre ellos: frutales, plátanos, forestales, café y cacao, flores, plantas medicinales y semillas.

Agricultura urbana y suburbana: una alternativa necesaria

En pos del desarrollo de ese último subprograma, recientemente fueron inaugurados en la provincia de Camagüey tres proyectos de producción y conservación de semillas en la agricultura urbana y suburbana, financiado por la sede diplomática Japón en nuestro país.

Este programa en general permite no solo el consumo familiar, sino que contribuye a la alimentación en hospitales, círculos infantiles, casas de abuelos.

Aún resultan insuficientes los resultados de esta modalidad para satisfacer la demanda de la población. Sin embargo, y como buena noticia este movimiento gana cada vez más adeptos en localidades cubanas por el resultado económico para la economía familiar, por las demostradas bondades de estos cultivos para la alimentación y la salud humana en general.

Siempre sobre una base popular y muchas veces con el empleo de recursos que están a mano en las localidades, convirtiendo terrenos abandonados y poblados de marabú en huertos, áreas semiprotegidas y patios familiares.[:]