Frank Fernández defiende la creciente amistad entre Cuba y Rusia

La Habana, 20 dic. -El laureado pianista y compositor cubano Frank Fernández afirmó la víspera que continuará trabajando porque la larga y fructífera amistad entre Rusia y Cuba se profundice y desarrolle cada vez más.

Mi promesa no es fruto de un apasionamiento, ni de un agradecimiento a la contribución a mi desarrollo pianístico con los estudios en Moscú, ni por una medalla, sino por la convicción de que Rusia fue, es y será uno de los verdaderos y más cercanos amigos de mi país, expresó.

El vicepresidente del gobierno ruso Dmitry Rogozin, de visita en Cuba, impuso al músico este viernes la , otorgada por el presidente de Rusia, Vladímir Putin.

Al recibir un elogio de esta naturaleza lo único que me viene a la mente es el deber de estudiar más para no traicionar esa confianza y ese amor depositado en mí por más de un pueblo, sostuvo el creador de la escuela pianística cubana contemporánea.

Fernández se convirtió en el primer cubano en la historia en recibir tan alta distinción y ratificó su apoyo total al presidente ruso.

Según relató, hace pocos días encontró un texto en internet donde le criticaron haberle preguntado al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, cómo hacerle llegar una carta al mandatario estadounidense, Barack Obama, para que liberara a los cinco héroes cubanos presos injustamente.

Además, le critican haber dicho que el presidente ruso Putin tenía bien puesto los pantalones.

Uno de mis deseos ya se cumplió, volvieron los héroes, y Putin siga con los pantalones bien puestos pues lo acompañamos mucha gente, aseveró.

El autor de más de 650 piezas para formatos diversos recordó con gratitud a su madre, que murió sin haberlo visto tocar profesionalmente, y a su maestro ruso Víctor Merzhánov, quien le entregó todos sus secretos durante cinco años y medio de estudio en el Conservatorio Chaikovski de Moscú.

Nadie se merece ningún premio solo, siempre detrás de un artista, de un logro, hay mucha gente, y lo primero que me vino a la mente hoy fue mi maestro Merzhánov y la imagen de mi querida madre, confesó.

Cuando Fernández estudiaba en Rusia, vivió en un edificio colmado de violinistas, chelistas, cantantes, pianistas y otros músicos del más alto nivel y le acechó el temor de no poder llegar a esa altura.

Pero culminó la carrera con título de oro y fue el pianista elegido para interpretar en Praga el afamado Concierto número uno de Chaikovski en la misma plaza donde lo estrenara el compositor cien años atrás.

Si le hubiesen pedido en este día que tocara una pieza en el piano, Fernández hubiera ofrecido un gran concierto con obras rusas y cubanas entre las que no faltarían algunos recuerdos de su Mayarí natal, dijo en exclusiva a Prensa Latina.

También incluiría una pieza de Chaikovski o el segundo concierto de Rachmaninov, pero con seguridad tocaría La bella cubana de José White, música de Ernesto Lecuona, Ignacio Cervantes, Manuel Saumell y las dos Aves María (Franz Schubert y Juan Sebastián Bach-Charles Gounod).

En Cuba para expresar felicidad tenemos la frase: ya me puedo morir tranquilo, yo sin embargo ratifico con placidez que voy a vivir intranquilo para seguir luchando por la justicia y la paz mundial, sentenció el maestro.(PL)