Mi casa ya está completa

¡Ya están en Cuba! Lo repito una y otra vez, para darme cuenta de la certeza. Llevamos más de quince años agarrados a la esperanza, y aún cuando no nos cansamos de luchar, siempre se agazapó en algún lugar del alma el miedo a que el tiempo fuera letal.

Pero después de tanta ausencia ha amanecido. Lo anunció Raúl: “Como prometió Fidel, en junio del 2001, cuando dijo: “¡Volverán!, arribaron a nuestra Patria, Gerardo, Ramón y Antonio”…Y de un mazazo la especulación de la mañana, cuando Alan Gross se llevaba la totalidad de los titulares, se volvió certeza. Entonces todos lloramos. Y fuimos felices por ellos, por nosotros, pero sobre todo por nuestros hijos.

Inesperadamente, en esta Isla amada estaban nuestros héroes, esos hombres inmensos que nos unieron en su causa, que nos hicieron mejores personas, que nos enseñaron que la Patria está por encima de cualquier cosa. Y los imaginé abrazados, imaginé sus rostros cuando después de tantas noches volvieron a juntarse en algún avión de regreso a casa, a esta casa que ahora sí está completa.

Por más que lo repitan, no puedo casi creerlo. Me cuesta creer que Adriana ha vuelto a besar a Gerardo; me cuesta creer que Tony ha abrazado a su madre y que quizás le haya dicho que no le tema más al tiempo porque él está de vuelta; me cuesta creer que el alivio para la salud de Ramón ha llegado con el amor de sus hijas y su esposa; me cuesta creer que estén Los Cinco de nuevo juntos, en la Isla que los enseñó a ser héroes.

Y en la calle nos felicitamos. Parece que el triunfo es de todos y así lo sentimos. La gente se asume alegre, eufórica, como si cada familia se hubiera completado, como si cada madre hubiera vuelto a dar el beso en la frente al hijo que regresa, como si cada esposa hubiera vuelto a decir te amo, como si cada hijo hubiera vuelto a tomar la mano del padre para saberse más protegido.

Mientras desde otras orillas algunos amargan tal regreso, de este lado del mar hay un pueblo que hace fiesta, que brinda, que se lanza a las calles, que cuelga banderas, que baila, que llora de felicidad, que desprende aquellos lazos amarillos, que da gracias a San Lázaro, a Dios, a Raúl, a Fidel… porque la promesa del retorno ha sido cumplida.(tomado de: Cubahora)