Educación martiana distingue enseñanza en primaria rural santacruceña

En la Escuela Primaria Antonio Guiteras Holmes, nos tendieron las manos educadoras y escolares. En el pequeño poblado Becerra, de la comunidad Haití, en Santa Cruz del Sur, al adentrarnos en los recintos tocamos la luz de las bienhechoras acciones.

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En el primero de los dos inmuebles que componen este plantel hay un multígrado constituido por tres pequeños de preescolar, y ocho de primero, segundo y tercer grados. Orfelina Alarcón Arzuaga, durante 25 años ha venido proporcionándole educación a varias generaciones.

“Para educar bien hay que pensar en Martí, es nuestro supremo Maestro, y en Fidel, el guía al cual no renunciaremos nunca. Se debe tener en cuenta, por supuesto, todo lo metodológico, es lo que ayuda a enseñar. Se requiere ser sistemáticos en las clases para que los alumnos aprendan cosas beneficiosas: el correcto comportamiento, la honradez y el amor sincero por la Revolución”.

Sobre la labor específica Alarcón nos ofreció una panorámica, de lo vital que es la actividad docente empleando las hojas de trabajo. “En un aula rural el maestro atiende varios niños de distintos grados, a los cuales se les imparte diferentes asignaturas, sin olvidar que cada uno de ellos posee disímiles características. En un aula hay tres tipos de niños en el aprendizaje: los excelentes, buenos, regulares, y aquellos a los que se les debe dedicar mayor tiempo… mucho apoyo”.

Una interrogante hecha con toda intencionalidad recibe la respuesta esperada: “¡Ningún niño es malo! Todos son buenos, afirma la profesora. “A ellos no les puede faltar el cariño maternal o paternal de los educadores, sin dejarle de exigir sus deberes. Cuando están en clases los mantengo ocupados. A través de la hoja de trabajo, todo resulta más fácil: se les explica la tarea a acometer y luego individualmente la resuelven”.

Orfelina antes de concluir la plática, emocionada expresa. “¡Quiero morirme siendo maestra”!

Miguel Alejandro Echevarría Alarcón, uno de los educandos de tercer grado, lleva la disciplina como cuerpo del propio comportamiento. “Así tengo que ser, porque mi mamá es mi maestra. Todos los días doy el ejemplo ante los demás pioneros… Cuando mami está ocupada en el aula la ayudo en lo que ella me pida”.

Sobre Antonio Guiteras Holmes, como el resto de sus compañeritos sabe muchas cuestiones. “¡Es cierto! El estuvo en el Gobierno de los 100 días, presidido por Ramón Grau San Martín, donde tomó medidas de carácter popular en beneficio del pueblo. Guiteras fue un hombre modesto y solidario”.

Miguel Alejandro, como cualquier niño cubano, tiene una sincera contestación: “Somos como Martí quería, si nos mantenemos siendo buenos, inteligentes y aseados seremos siempre hermosos”.

Vuelven a empolvarse nuestros pasos sobre la tierra dadivosa en un estrecho terraplén. A prudencial distancia está el inmueble anexo, el otro colegio, dignificado por igual nombre. Durante varios minutos los cuatro discípulos, dos de quinto, e igual cantidad insertados en el sexto grado, nos relatan en forma de versos y prosas varias facetas de la vida del más universal de los cubanos.

“Estamos ensayando la obra David contra Goliat… Queremos presentársela a la comunidad y a nuestros padres el 28 de enero, fecha en la que José Julián cumple el aniversario 161 de su natalicio… Amamos a Martí porque queremos ser estupendos pioneros y ser hombres de bien”, manifiesta Enmanuel Bejerano Escalona.

La educadora Caridad Tejeda Santiesteban no encuentra más palabras elogiosas para ofrecernos; nos comenta que la Historia es la asignatura de su predilección. “Desde ella formamos la fragua de espíritus, nos realizamos y formamos, pienso yo, a la altura del presente sin apartar la vista del futuro. Todas las materias aportan conocimientos, pero hay que saberlas impartir con el mismo tesón, no es porque para eso nos pagan, es la razón cardinal de cada evangelio activo”.

“Quiero convertirme en Doctora, aunque todavía falta bastante; pediré, si lo logro, desarrollar el servicio social en el Consultorio Médico, aquí en Becerra. Le comento, soy una pionera feliz, hija de padres humildes, le reitero mi felicidad porque gracias a Fidel, Raúl y esta Revolución los niños y niñas en esta Patria ¡libre! tenemos lo indispensable, nos toca a nosotros ser generosos…”, acota Letsi Manuela Bejerano.

Los Instructores de Arte, no crecen a la luz de soles débiles, ellos representan el vigor del talento, Yarisbel Montenegro Marrero, lleva en la voz la gracia cadenciosa. “Desde la música se crea, se ennoblece el espíritu… Este oficio lo considero madre del decoro, va conmigo siempre, en la casa y en las tres escuelas que atiendo: la Braudilio Alvarez, del Prado. Horacio Cobiella Domínguez, en Pino Tres y la Antonio Guiteras Holmes. Una faena alternada cada día de la semana”.

“El turno de Educación Musical es muy importante para los niños, los sosiega, los educa, aprenden a no ser infantes chillones, sino dulces, educados y melodiosos. Cuando no estoy en esa actividad apoyo a las maestras en los que ellas requieran. Vamos sembrando cultura y educación a la vez”.

La despedida cordial invita a transitar el camino, que no por largo y polvoriento agotará nuestros pasos. Nos alejamos sonrientes, metidos en ese amor convertido en el lazo de los hombres, un modo de enseñar y centro del mundo. (Raúl Reyes Rodríguez/ Radio Santa Cruz)