Cuidado con el humo de tercera mano

Cuidado con el humo de tercera manoAún cuando usted fume fuera de casa, o solo lo haga en su vivienda cuando no estén sus niños, pensando que así los protege del humo de segunda mano (inhalado por fumadores pasivos), todavía está exponiéndolos a toxinas.

Un equipo de investigadores del Hospital Pediátrico de Massachusetts y de diversas instituciones norteamericanas revelan cómo la contaminación por humo de tabaco continúa incluso, después de que el cigarro ha sido apagado, fenómeno que definen como "humo de tercera mano".

Al fumar materiales tóxicos en forma de partículas, contenidos en el humo del tabaco, se depositan en su pelo y ropa, adviere el autor principal del estudio.

Por eso, cuando el fumador entra en contacto con sus hijos, aún después de no estar fumando en ese momento, ellos reciben esas toxinas, y si una madre está amamantando, se transferirán a su bebé en la leche materna.

La materia particulada del humo de tabaco es tóxica y está formada por 250 gases, metales y otros productos químicos venenosos, como el cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, butano, amoníaco, tolueno, arsénico, plomo, cromo, cadmio e incluso polonio 210 (carcinógeno muy radiactivo).

De esos compuestos, 11 son clasificados como carcinógenos del Grupo 1, el más peligroso.

De ahí que el humo de tercera mano puede permanecer en el interior de edificios largo tiempo después de haber dejado de fumar la persona.

Al igual que la exposición a bajos niveles de plomo, exponerse a bajos niveles de partículas de tabaco ha sido asociada a deficiencias cognoscitivas entre los niños.
 
Entre ellas figuran el aprendizaje, pues cuanto más alto es el nivel de exposición al humo y sus futuras consecuencias, más baja es la asimilación de la lectura.

Incluso, niveles sumamente bajos de esos compuestos pueden tener efectos neurotóxicos, y, según los expertos, justifican la prohibición de fumar en todas las áreas interiores habitadas por niños, aunque no se encuentren presentes. (AIN)