Desarrollo local en Cuba: meta difícil, pero alcanzable

Cuba es sede por estos días del III Congreso Internacional de Desarrollo Local, donde especialistas de 20 países debaten sobre la sostenibilidad de los proyectos nacidos en la comunidad y sus perspectivas de implementación en el país antillano.

Profesores de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, institución que coordina este evento, ofrecieron a la AIN sus consideraciones sobre el desarrollo local como alternativa a las estrategias económicas tradicionales.
   
Nancy Pérez, decana de la institución, destacó que para considerar exitosa una experiencia de crecimiento endógeno no se le puede ver solo desde el punto de vista monetario, es necesario medir su impacto social, ecológico e incluso político, además de estar estrechamente vinculada con la seguridad alimentaria.
   
“El éxito y la perdurabilidad en el tiempo de esta modalidad depende no solo de las potencialidades que tenga el lugar en sí, sino también de las condiciones de los viales de acceso y las dificultades en cuanto a transporte, asuntos aún por resolver en la Isla”, apuntó.
   
“Algunos proyectos requieren solo de la inversión inicial, pero otros necesitan financiación constante, por eso no debe comenzarse con ninguno si no se cuenta con la certeza de que el presupuesto tendrá perdurabilidad en el tiempo”, subrayó.
   
El profesor Roberto González, miembro del Comité Ejecutivo de la cita, resaltó que cada nuevo polo de crecimiento económico implica un proceso de planificación física, porque hacia esa zona se desplazarán pobladores en busca de mejoras en su calidad de vida, y al no controlar el avance constructivo, pueden surgir barrios insalubres.
   
“Para que el desarrollo local funcione se requiere de una dosis de espontaneidad, comentó, pero también se necesita control, por eso en Cuba estos proyectos son monitoreados por el Instituto de Geografía y por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, entre otros”.
   
González explicó que “esas entidades observan hoy al pueblo de Santa Marta, el cual se ha ampliado considerablemente por su cercanía con Varadero y abundancia de terreno baldío, pero eso no significa que se permita levantar allí alguna casa, como ha sucedido, sin licencia de construcción ni respetar el límite de la acera.
   
“La experiencia de Santa Marta debe tenerse en cuenta en el futuro para la Zona Especial de Desarrollo Mariel, enclavada en un área poco edificada y hacia donde seguramente se moverán numerosas personas por el atractivo económico que ofrece”, apuntó.
   
“Tampoco los organismos y las instituciones tienen toda la verdad en la mano; la realidad cotidiana de la población tiene mucho que aportar, por eso  en este congreso no participan solo académicos y directivos, sino numerosos gestores de iniciativas endógenas quienes pueden mostrar su conocimiento práctico en contraste con los planteamientos teóricos”, anotó.
   
Arturo Rúa, docente e integrante del Comité Organizador de este III Congreso Internacional, resalta que los acuerdos adoptados en el cónclave no se limitarán a ese contexto, sino serán transmitidos a las instancias superiores del gobierno, para ser considerados a la hora de trazar la política económica.
   
“Pensamos que las propuestas nacidas en nuestro encuentro aportarán a las medidas que, en los últimos años, el Estado cubano ha adoptado y favorecen el crecimiento endógeno, tales como la entrega de tierras ociosas y las facilidades para el trabajo por cuenta propia”, precisó.
 
“La decisión de destinar un porcentaje de la recaudación de impuestos para ser administrada por los gobiernos municipales, va a significar otro gran paso de avance, aunque falta mucho para que cada ciudadano esté en la llamada situación de empoderamiento”, aclaró.
   
Rúa puntualizó que “toda transformación socioeconómica conlleva la modificación del marco legal, y el cubano no contempla todavía varias flexibilizaciones las cuales serían necesarias para ofrecer más protagonismo al desarrollo local; también las estructuras ministeriales deberían despojarse de muchas facultades atribuidas por años.
   
“Durante décadas nos acostumbramos a que las propuestas y decisiones partieran de las instituciones, señaló, pero es tiempo de que los individuos, desde la comunidad promuevan los cambios necesarios, y la nación en su conjunto salga adelante.(AIN)