Secreto entre dos

El arsenal nuclear israelí. Secreto entre dosSobre el arsenal nuclear israelí

La historia nuclear israelí nació casi al unísono con la creación por la ONU de ese Estado. Su puesta en práctica ha sido, por más de 50 años, un secreto entre dos: Israel y Estados Unidos.

Ya en 1955, el entonces presidente norteamericano Dwight Eisenhower, facilitó a la nación sionista un primer reactor nuclear, instalado en Nahal Sorek; y en 1964 fueron los franceses quienes construyeron un reactor mucho mayor, el Dimona, en el desierto Nagag (Néguev).

Pero la avaricia por el dominio atómico era tal que en 1965 el gobierno sionista robó 90 kilos de uranio enriquecido de Estados Unidos, a través de sus espías en la compañía Nuclear Materials and Equipment Corporation, en Pennsylvania, y en 1968 los israelíes secuestraron un barco liberiano en aguas internacionales con 200 toneladas de óxido de uranio.

Con ese currículo y bajo el paraguas protector de Washington en todas las épocas y gobiernos, Tel Aviv fue fortaleciendo su capacidad nuclear a la par con su negativa a declararla públicamente ni permitir inspección alguna por parte del Organismo Internacional de la Energía Atómica.

Pero Israel no solo ha sido y es un punto de avanzada en la adquisición de los más modernos armamentos salidos del Complejo Militar norteamericano, sino que ha usado esos medios para arremeter contra países vecinos y para masacrar a su antojo a la indefensa población palestina.

El mundo recuerda con espanto cuando en 1973 Israel amenazó y estuvo a punto de lanzar nada menos que 13 de sus bombas nucleares contra Siria y Egipto.

Y ahora la historia no puede ser más parecida y más complicada. El actual gobierno de Tel Aviv amenaza a diario con lanzar un ataque nuclear contra Irán y no esconde su mano criminal acompañando a Washington en sus planes contra la nación persa y contra Siria.

Hoy, según los expertos, la capacidad nuclear israelí supera los 400 artefactos, incluidas armas termonucleares en el área de megatones, así como bombas de neutrones, armas nucleares tácticas, y bombas atómicas portables en maletas. También tiene el sistema de misiles para lanzarlas con un alcance de 11 mil 500 km (que llegan más allá de Irán). Israel tiene, además, submarinos capaces de realizar ataques nucleares, así como cazabombarderos que pueden lanzar esa carga.

Israel, a su vez, usó el poderío bélico suministrado por Estados Unidos para bombardear una instalación nuclear de uso pacífico, que los franceses construían en Iraq en 1981, y un reactor con iguales propósitos, en Siria en el año 2007.

El sentirse apoyado a tiempo completo por los gobiernos de la Casa Blanca le ha servido de cobertura para negarse a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear, a la vez que no permite la entrada a sus instalaciones a los especialistas del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

En los momentos actuales, donde la situación en el Oriente Medio se hace cada día más explosiva por la política agresiva de Estados Unidos y la OTAN, que han llevado hasta allí a cientos de miles de militares y los medios más sofisticados de guerra, la arrogancia israelí y la protección norteamericana a su política guerrerista se tornan aún más peligrosas.

La administración norteamericana que reitera ante el Consejo de Seguridad de la ONU su determinación de que el organismo apruebe una resolución que permita una agresión contra Siria, como antes lo logró contra Libia; que ha impuesto varias resoluciones coauspiciadas por gobiernos europeos y las monarquías del Golfo, nunca ha permitido que el tema nuclear israelí siquiera sea objeto de atención en la ONU.

¡Qué moral puede exhibir Estados Unidos, país con más de 5 mil 113 cabezas nucleares dentro y fuera de su territorio; con más de 200 instalaciones de ese tipo en países europeos, para reclamar que los pueblos libres puedan desarrollar programas nucleares para uso pacífico!

Incluso, medios de prensa y especialistas en Washington afirman que el actual mandatario, Barack Obama, ha reafirmado un acuerdo secreto de hace cuatro décadas que ha permitido que Israel mantenga su arsenal nuclear sin abrirlo a inspecciones internacionales.

Los funcionarios, que ofrecieron la información bajo la condición de anonimato, dijeron que Obama se comprometió a mantener ese acuerdo al recibir en la Casa Blanca al premier israelí, Benjamín Netanyahu.

Esta es una realidad que bien pudiera servir a la comunidad internacional para quitarle la careta a Estados Unidos cuando se empeña en juzgar a otros mientras protege a Israel, el único Estado con armas nucleares en la región del Oriente Medio.

Elson Concepción Pérez/ Granma